lunes, 8 de junio de 2015

Viñedos de Páganos El Puntido 2011.




Otra de las referencias del genial Marcos Eguren que tuve la fortuna de catar durante mi asistencia reciente al salón El Alma de los Vinos Unicos.
Doble placer cuando además la prueba se realizó en presencia del propio enólogo en cuestión, un Marcos, como siempre, solícito y animado cuando de hablar de vino se trata.
El Puntido en su edición de añada 2011 representa a la varietal tempranillo, frutos procedentes de vendimia en la finca apodada con el mismo nombre que bautiza la referencia, que se extiende en veinticinco hectáreas de viñedo en propiedad, a una altitud de seiscientos metros, con suelos franco arcillosos en cuanto a textura y arcillo calcáreos en composición.
Viñas que atestiguan una edad media de cuarenta años, con un proceso de vinificado que tras la vendimia, se inicia en bodega con un primer despalillado, maceración prefermentativa durante cinco días, procediendo con suaves remontados y ligera aireación, fermentado alcohólico que se extiende durante un periodo de entre ocho y diez días, maceración post fermentativa que dura tres semanas, descubado a barrica nueva de roble francés, donde comienza la maloláctica y permanecerá durante cuatro meses en contacto con las lías.
Acredita una maduración de dieciocho meses en barricas de madera nueva de roble francés, con trasiegos cada cuatro meses.
En copa parada exhibe una cromática picota con buena intensidad, reflejos púrpura, matices que en su proximidad aromática dejan evocaciones de fruta roja y negra maduras, con segunda instancia especiada, tostada ligera y con una seña de identidad balsámica y otra láctica menos marcada.
Tiene viveza en su entrada en boca, con la golosa fruta evidenciando un rol de protagonismo, buena y prolongada traza de acidez, frescura en la progresión, taninos que anuncian presencia, punto dulzón, carácter fundente, mucha expresividad, lozano y elegante a partes iguales, con esa impresión que uno, sólo a base de catar y catar ha aprendido a dilucidar y que tiene que ver con una acreditada personalidad del vino que tiene delante, en el interior de la copa.
Ducha de fruta en el paladar, envolvencia y equilibrio, con la amabilidad por bandera y la retronasal insistente en los descriptores aromáticos, esbozando recuerdos de cerezas, frambuesas y moras, vainilla y crema, regaliz y una novedad muy certera : un punto de mineralidad que prolonga y robustece aún más si cabe la identidad del vino.
Lo califico en esta añada 2011 como más que muy recomendable.
Magnífico, listo ya para llevarnos a la gloria.

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