lunes, 29 de junio de 2015

Ktima Gerovassiliou White Wine 2014.





Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega griega por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de varias muestras de sus referencias. Coincidí hace ya algunos años y departí con los propietarios de este dominio heleno durante la celebración de una Vinexpo en Burdeos y debo manifestar que Vangelis, su máximo representante; es un hombre de vino, uno de esos personajes que da gusto conocer para interpretar sus explicaciones y reflexionar sobre las ideas que van surgiendo de su interior durante una conversación entre catador y hacedor de vinos.
En lo referido a este vino blanco, nos encontramos delante de una conjunción varietal paritaria de las castas malagousia y assyrtiko, uvas autóctonas griegas, que tras proceder con la vendimia, son prensadas en bodega, iniciando después el macerado en contacto con las pieles, siguiendo con el fermentado alcohólico bajo control de temperatura en depósitos de acero inoxidable.
Vino fresco, amable en sus fases aromática y gustativa, que en cop parada ofrece un color amarillo pajizo brillante con algunos reflejos verdosos, facilitando en su aproximación aromática recuerdos de melón, mango y piña, deslizando en segunda instancia algunos créditos florales ligeros y un fondo que expresa condición frutal cítrica y algunos puntos balsámicos menos intensos.
Boca plena en frescura durante el arranque, con buen tono de acidez que se mueve con marcada punta longitudinal, siempre las evocaciones frutales dirigiendo el guión, fluidez en el avance y una buena condición de persistencia, llegando al final de la cata con credenciales de viveza.
Retronasal que abre de nuevo la cesta de fruta, variedad, con naranja, limón, piña, melón, ciruelas claudia y un toque muy exquisito de mango, que aquí parece relegado a un segundo plano tomando como referencia los decriptores aromáticos.
Algún giro menor floral y en el epílogo balsámicos finos.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.
Para darle escolta he optado por un suculento plato de udon con langostinos, tallarines de trigo y patata de gruesa condición, a los que no les faltaba un acompañamiento de brocoli, pimiento rojo dulce y salsa de soja, aunque para la ocasión fallaron otros ingredientes habituales con el udon como el mirin o la salsa dashi.
En cualquier caso una buena armonía que realzó el plato y consolidó al vino de mi amigo Vangelis Gerovassiliou, como un vino blanco fácil en el trato y pleno en cuanto a su aporte de frutosidad y expresión. No hace falta estar muy receptivo para apreciarlo.


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