sábado, 13 de junio de 2015

Eulogio Pomares Zarate e Hijos Tras da Viña 2012.




Cuando quien dirige este blog suele defender la necesidad de catar a ciegas para primero ensanchar las lineas personales de aprendizaje en este fascinante universo y después comprobar como el algodón no engaña, se refiere a casos como el vino que ocupa el protagonismo en esta entrada del blog. Mi admiración por el trabajo de esta bodega gallega tuvo un fallido inicio, cuando caté la primera referencia de su colección de vinos, tiempo atrás. Recuerdo que aquel El Jardín de Lucía me resultó un tanto decepcionante, y lo escribí. Hay gente que me acusa de ser demasiado complaciente, de no expresar siempre lo que me dicen los vinos, y sin embargo, quien me sigue a diario, sabe que eso no es así. No me gustan los aduladores fáciles, los piropos sin sentido, la orientación personal encaminada a lo políticamente correcto. Prefiero la sinceridad. Y de esa sinceridad a veces surgen ideas que pueden aportar un grano de arena a través de una respetuosa pero siempre libre opinión. Huyo de la crítica fácil, del desparrame pretencioso y busco a través de las crónicas de cata de este blog aportar un punto de vista más en el amplio universo de la cata y escritura.
Cuando caté el día pasado en buena compañía y en sede de Bodegas Muga, este albariño Tras da Viña que Zarate defiende en el mercado, y en su edición de añada 2012, todos los presentes lo hicimos a ciegas, con la botella enmascarada.
Vino de terruño, monovarietal de la casta albariño, que se elabora con frutos vendimiados en la parcela Tras da Viña, que ocupa poco más de media hectárea de extensión, replantada en el año 1970 con yemas de la Finca El Palomar, buque insignia de este dominio vitivinícola de la aldea Padrenda de Abaixo.
Tras la vendimia se procede ya en bodega con la fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, permaneciendo en contacto con sus propias lías durante treinta meses, sin aplicar el recurso del battonage.
En copa parada esgrime una cromática amarillo de buena intensidad, con reflejos verdosos menos marcados, apunto en nariz recuerdos firmes de fruta cítrica y blanca con hueso, manteniendo en segunda instancia una buena tensión frutal y aportando más recorrido a través de descriptores de matorral, flores blancas y amarillas, ahumados y lácticos, que se complementan con algunas notas balsámicas finales y un guiño especiado. En realidad no he percibido apuntes de mineralidad, tal y como suelen apostillar algunos compañeros catadores en lo que refieren a este vino blanco en esta misma añada.
Estupenda entrada en boca, con una prolongada y adecuada traza de acidez, la frescura del vino se intercala con lo que Neil Martin definió como crema batida, aunque él más en relación a su aromática y yo mucho más en cuanto a mis sensaciones durante el avance del vino por boca.
Untuosidad, certera elegancia, magnífica seña de persistencia, con volumen y personalidad.
El Tras da Viña 2012 tiene alma y corazón, define el concepto de vino de parcela y homenajea a la casta varietal que le da vida, perfilando una gallarda representación de la albariño, viva y plena en cuanto a matices frutales y florales.
De ese hilo de la acidez tiramos algunos de los presentes y a ciegas imaginamos todo lo que Zarate pretende con esta referencia de su bodega, emocionando la retronasal con amplitud de recuerdos, que van desde el limón y el pomelo, hasta las ciruelas claudia, pasando por un suave punto de albaricoque y una maravillosa trama central que habla de frutos secos y esa crema batida apadrinada por Martin.
Recrea sensaciones balsámicas, espaciadas, pimienta y vainilla; flores blancas y amarillas, algunos arbustos y en el perímetro ese punto de mineralidad que aquí si surge orgulloso, con asomo de memoria de piedra húmeda, legado sincero de la composición granítica que acredita la parcela Tras Da Viña.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Les garantizo que es un albariño diestro, con apoteosis de viveza en boca y suficientes créditos de fragancia como para encandilar. Desde luego personalmente y con el permiso de los responsables de esta bodega de Meaño, se lo dedico a todos aquellos que piensan que los vinos de la uva albariño tienen siempre una descontrolada acidez, tópico típico de más de un rascabotellas.


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