martes, 16 de junio de 2015

Domaine Corinne et Jean-Pierre Grossot Chablis Cuvée La Part des Anges 2012.



Vino catado y degustado durante una reciente comida de buenos amigos en Bodegas Muga.
Tercera generación familiar al frente de un dominio vitivinícola con dieciocho hectáreas de viñedo propio, y con el firme pulso profesional del enólogo Jean-Pierre Grossot, elaborando vinos blancos con un punto de rusticidad y como en este cuvée, con la seña de Chablis un tanto enmascarada y difícil de identificar en cata ciega.
Los frutos de la casta chardonnay utilizados en este vino proceden de una vendimia en parcelas localizadas en Fleys, asentadas en suelos de composición arcillosa blanca y de gruesas piedras calcáreas, terreno en pendiente y con exposición oeste, en total una finca que cubre una extensión de poco más de hectáreas y media.
Alcohólica y maloláctica, con un periodo de estancia sobre lías, buscando lograr la máxima expresión.
En copa parada anuncia un color amarillo pálido e insinuaciones doradas con algún reflejo verdoso suave, esgrimiendo en su proximidad aromática recuerdos de manzana verde y melocotón de viña, con seguidilla floral y herbácea en segunda instancia, caramelo y camomila, con algún atisbo fino balsámico, aportando evocaciones de hinojo y cerrando su acreditación con alguna memoria de membrillo.
La boca abre con un despliegue de buena acidez, retozante frescura, apuntando en el avance un perfil de vino de creciente untuosidad, que sin duda seguirá progresando con mayor tiempo de guarda responsable en botella. Notas grasas en el paladar, con una percepción de buena persistencia, dejando en el enfoque retronasal similares descriptores a los apreciados en nariz, intensificando la clave frutosa y los guiños florales y balsámicos.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.
Por cierto para quien no lo sepa, el término La Part des Anges que da nombre a este vino de Grossot, hace referencia en Borgoña, a esa proporción evaporada de vino que suele mermar el contenido de las barricas. Emotividad angelical.

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