domingo, 21 de junio de 2015

Bodegas y Viñedos Shaya Verdejo 2013.



Mi gratitud a los responsables de comunicación del grupo Gil Family, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias presentes en el mercado.
Comienzo mi exposición con este Shaya Verdejo 2013, un vino elaborado con frutos de esa varietal vendimiados en parcelas localizadas al suroeste de la provincia de Segovia, en poco más de treinta hectáreas de viñedo, bajo rendimiento y asentamiento en suelos de composición arenosa.
Bajo la responsabilidad de la enólogo australiana Belinda Thomson, se acredita un proceso de vinificado utilizando barricas de madera de roble para el proceso de fermentación y una crianza sobre lías que se prolonga durante varios meses antes de proceder al embotellado.
Copa parada que muestra un color amarillo pálido con reflejos verdosos, buena estética y brillo. Nariz acompasada con recuerdos iniciales de fruta blanca con hueso, algunos guiños tropicales, cítricos suaves, dejando la segunda instancia para memorias herbáceas ligeras, algún punto balsámico y un final que apunta a un perímetro vegetal muy fino.
La boca es amplia en cuanto a señas frutales, apunto buena traza de acidez y entro en considerar el aporte de las lías como una de las virtudes del vino, ya que la influencia de estas queda marcada y concede al vino una huella de propia y destacada personalidad.
Alterna la frescura con ese resuelto guiño untuoso, cremoso, que entona prolongación y convierte su cata en un ejemplo de verdejo monovarietal digno de aplauso y condición.
Hay pulpa. es jugoso y tiene longitud, dejando en la retronasal detalles evocadores de manzana, piña, limón, ciruelas claudia, algunas flores blancas, resinas y hierba recién segada, anunciando en el final una sensación evidente de crema de verdura.
Lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

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