sábado, 20 de junio de 2015

Bodegas San Prudencio DePadre 2012.






Mi gratitud a los responsables de esta bodega alavesa por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola mediante el envío de dos muestras de su referente DePadre, una conjunción varietal de las castas tempranillo y garnacha que acredita en su proceso de vivificado fermentaciones alcohólica y maloláctica, esta última en barricas de madera de roble francés, con una crianza de dieciocho meses en idéntico continente.
Frutos procedentes de una pluralidad de parcelas localizadas en las zonas geográficas de Rioja Alavesa y Rioja Alta, situadas entre cuatrocientos y ochocientos setenta metros de altitud sobre el nivel del mar.
En copa parada manifiesta una cromática apicotada con buena intensidad, reflejos púrpura y grana, deslizando en nariz sensaciones que recuerdan a fruta roja y negra maduras, señalando en segunda instancia una dirección próxima a ebanistería, especiados dulces y un punto láctico menos marcado, finalizando en un sugerente perfume que apunta a fina mineralidad.
Es goloso en el arranque en boca, con la acidez en clave de media intensidad, bien delineada la credencial de la garnacha, con ese punto de dulzor que llega al paladar dándole cobertura.
Taninos jugosos y pulidos, franca seña de persistencia, frescura en buen impulso, asomando en la retronasal memorias de cerezas, ciruelas rojas y moras, marcando notas de vainilla y flores rojas, con un final de madera y sapidez.
No ensalza en esta fase el concepto mineral con tanta firmeza como en la aromática, y sin embargo el dulzor goloso de la fruta llega con viveza hasta el final y aporta una prolongación más que testimonial.
Placentero, amable y con personalidad.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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