domingo, 17 de mayo de 2015

Xosé Lois Sebio Salvaxe Colleita 2012.



Otra de las expresiones del enólogo Xosé Lois Sebio, en un vino blanco catado durante mi pasada asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos. Este Salvaxe en edición de añada 2012 está elaborado con una conjunción varietal de frutos de lado y silveiriña, procedentes de viñas viejas, junto a menor aporte de treixadura, godello, albariño y caiño blanco, en versión de cepas más novicias.
Agricultura biodinámica y ecológica, además de aplicación del método sistemático de permacultura, sistema agrícola de automantenimiento diseñado desde los ecosistemas naturales, basado en la filosofía de la Agricultura Natural de Masanobu Fukuoka, biólogo y filósofo nipón autor entre otras de la obra La Revolución de una Brizna de Paja.
Vendimia manual, que deja paso ya en bodega a un fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable mediando baja temperatura, prensado y llenado de barricas, con una crianza de poco más de nueve meses en barricas de madera de roble de quinientos litros y un vino.
En copa parada muestra un color amarillo intenso con reflejos dorados, deslizando en nariz recuerdos plenos de melocotón de viña, frutos cítricos confitados, algún ligero guiño floral y tras una cortina balsámica de largo recorrido en fragancia, aparece la auténtica descripción del perfume de este Salvaxe, la inspiración mineral.
Hay una nota en un segundo retorno aromático que muestra sensaciones que personalmente me han recordado a gin tonic, sí, como si las esencias que salen de la copa enviaran matices cercanos a los que desprende un buen combinado de la mencionada identidad.
Peculiar descriptor no habitual en un vino que sin embargo y sin rubor alguno, me atrevo a mencionar.
La boca ensalza la elegancia de un vino blanco con madera, con la fruta golosa en primer plano llenando el avance, frescura por doquier, armando un tono untuoso, longitud y credenciales de persistencia.
Personalidad y carácter se funden, finalizando con una retronasal que ampara evocaciones de limón en confitura, melocotón de viña, algunos pétalos florales blancos y amarillos, resinas y buena colección balsámica lindante con un concepto silvestre, acabando con un punto de mineralidad que alarga sus sensaciones y le concede una sugerente identidad de terruño.
Buena añada para un vino blanco que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.


3 comentarios:

  1. Muy buenas, acabo de escucharte en Radio Euskadi y quería dejarme caer por aquí para saludarte desde "Donosti" jeje.
    Un saludo y gracias por tu blog, le echaremos una ojeada aunque yo y el vino todavía no nos conocemos como me gustaría, pero poco a poco!!

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  2. Ha sido un verdadero placer escucharte charlar con Almudena Cacho.....casi tanto como saborear un Imperial 1981...Además de buenos recuerdos, nos has arrancado muchas sonrisas a Gemma y a mí.....Un abrazo

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  3. Gracias a los dos, la verdad es que he disfrutado de lo lindo charlando con Almudena de este universo fascinante. Os agradezco vuestra confianza y seguimiento, un abrazo y siempre adelante con la pasión por la viña, la bodega y el fruto de ambos

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