domingo, 3 de mayo de 2015

DSG Vineyards Terca Blanco 2009.




Vino catado durante mi asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos, en presencia de su autor, el prolífico enólogo David Sampedro, que quiso compartir con nosotros algunas de sus experiencias de referencia, esas que surgen de modo espontáneo cuando el catador y el winemaker deciden prender la llama de la conversación.
El Terca blanco en edición de añada 2009 es un vino peculiar, que se sale de los parámetros habituales cuando hablamos de vinos blancos de Rioja, y no lo digo como brindis al tendido, sino como opinión personal, por supuesto siempre sujeta a debate.
Conjunción varietal de viura, la uva blanca por excelencia dentro de la denominación Rioja, en presencia mayoritaria, y garnacha blanca, conjugada en un quince por ciento. Frutos procedentes de cepas plantadas entre los años 1915 y 1924, acreditado en su vinificado una fermentación y maceración que tiene lugar en barricas abiertas de quinientos litros, seguidas por una maduración de diez meses en madera de roble francés.
En su presentación cromática asoman tonos amarillos dorados con reflejos de oro viejo, nariz que despunta en la primera cercanía con recuerdos cítricos y tropicales en sazón, un guiño de noble evolución, profundizando en la fragancia con memoria de flores amarillas y alguna punta silvestre, que prende la etiqueta de arbustos y hierbas aromáticas. Matiz balsámico en la retirada, que se une con algunas suaves brisas tostadas, estas menos intensas.
Boca jugosa, suave en el avance aunque intensa en el fondo, con la fruta cítrica y tropical bien presente acariciando el paladar y dando una seña entre almibarada y acompotada, surgen los destellos de camomila en la retronasal junto a un punto anisado, siempre apuntando a un horizonte descriptivo silvestre, como si fueramos de paseo por los viñedos de Laguardia, con frondosa presencia de arbusto y matorral.
Untuoso y con envolvencia, el vino afirma una muy buena seña de prolongación, afrontando un concepto de fermentación en barrica que se emparenta en cierta medida con los vinos blancos de López de Heredia.
Matices personales al margen, creo que este Terca blanco en edición de añada 2009 presume de viveza, mantiene los cánones ideales de acidez y asume el buen trato de la viura como propio, sirviendo de incontestable homenaje a las castas blancas de la denominación de origen.
Lo califico como muy recomendable.

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