miércoles, 27 de mayo de 2015

DSG Vineyards Phinca Abejera 2011.




Vino catado durante mi pasada asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos, en presencia de su padre espiritual, el enólogo David Sampedro Gil.
Uno de sus phincas, que se elabora con frutos procedentes de dos de esas parcelas que le dan gloria y que se componen de suelos de composición caliza, con tierras blancas.
Base mayoritaria de tempranillo, con aporte menor de graciano y complementos de garnacha y viura, siguiendo los parámetros de la agricultura biodinámica y con el bautismo de la finca Abejera, que su abuelo plantara en el ya lejano año de 1929 y que rinde homenaje a la casta que fundamenta el vino en su porcentaje principal.
Los frutos de la casta graciano proceden de una finca de mayor juventud, con plantación en 1999 y bautizada como Valmayor.
Acredita una maduración de entre catorce y dieciseis meses en barricas de madera de roble, con puntuales pigeages, durante su vinificado, de cara a afinar la intensa personalidad de la graciano.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos, nariz que despliega sensaciones plenas de fruta negra madura, con algunos tonos que en segunda instancia que me traen evocaciones de arbustos y hierbas aromáticas, concepto descriptor silvestre, manifestando al final un punto balsámico muy amplio a la par que sugerente.
En una segunda aproximación añado algunos guiños especiados y un punto que me ha evocado un tono anisado, limpio y breve.
La boca arranca con una personalidad que despunta, que colma el avance de viveza y carácter, desplegando una traza sabrosa de acidez, jugosas sensaciones rodeadas de unos taninos plenos, fundentes y muy largos en su condición, siempre integrados en el conjunto, dotando al vino de un firme propósito : el que lleva al catador a considerarlo como un vino que expresa excelencia y una huella evidente de influencia del terruño sobre el que se criaron las uvas que le dan vida.
Mucha expresión, amplia seña de persistencia, con la retronasal postulando evocaciones de moras y arándanos, perímetro de regaliz, pimienta, mentolados, anisados suaves y final pleno de sapidez y longitud.
Una añada magnífica para un vino que les concederá la sensación de estar rodeado por la expresiva naturaleza de Rioja.
Lo califico en esta edición de cosecha 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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