viernes, 22 de mayo de 2015

Dominio de la Vega Paraje Tornel 2012.






Mi gratitud a los responsables de esta bodega acogida a la denominación Utiel Requena por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias, algunas de las cuales ya comenté en este mismo blog tras su pertinente cata y análisis personal.
Le toca hoy el turno a este Paraje Tornel en edición de añada 2012, un monovarietal de la casta bobal, elaborado con frutos procedentes de la parcela que da nombre a esta referencia, y de unos viñedos que acreditan una edad media de cincuenta años y que se hallan localizados a una altitud de setecientos cincuenta metros, asentados en suelos de composición arcilloso calcárea.
Recolección manual de los frutos, con individual elaboración de cada finca del Paraje Tornel, con una primaria maceración prefermentativa durante cuatro jornadas a baja temperatura, siguiendo con el fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable observando control térmico, y continuando con un trasiego, pasando después a barrica donde se inicia la fermentación maloláctica.
Maduración posterior en barricas de madera nueva de roble francés durante un tiempo de doce meses, con un afinado en botella por idéntico periodo antes de su salida al mercado.
En copa parada muestra un color apicotado intenso con buenos reflejos cromáticos violáceos, expresando amplios descriptores aromáticos de fruta negra en sazón, con guiños silvestres en segunda instancia y un repertorio sugerente de perfume balsámico que desemboca en un punto final en donde se abren recuerdos de fina mineralidad.
La influencia de la madera queda relegada a un segundo plano e incluso a una segunda aproximación, reflejando retornos lácticos y alguna sensación débil de tostados finos y torrefactos.
Boca golosa y profunda, con una equilibrada nota de acidez que abre un nítido apunte de frescura, sabroso y concentrado en el avance, con los taninos golosos y pulidos, con un guiño de amargor que sirve a los intereses de la prolongación de las sensaciones que expresa el vino.
Buena seña de prolongación, la fruta impera de principio a fin, memorias retronasales de ciruelas negras y moras, gesto láctico bien apañado, con un giro silvestre, arbustos, y balsámico, regaliz, que finaliza amplificando una evocación de sugestiva mineralidad y sapidez.
Uno de esos vinos que se bebe con facilidad y que aporta al catador la sensación de estar delante de un equilibrado homenaje a la bobal, facultando que la botella se acabe con rapidez y con la satisfacción plena de todos los presentes.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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