domingo, 31 de mayo de 2015

Domaine Matrot Bourgogne Chardonnay 2012.



Vino catado durante mi pasada asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos.
Thierry y Pascale Matrot representan una tradición familiar de seis generaciones, que llega hasta el presente desde que Joseph, el iniciador, comenzara la andadura allá por el siglo veinte.
En la localidad borgoñona de Meursault, el cultivo y la elaboración de los Matrot dan vinos como el presente un monovarietal de la casta blanca chardonnay, que nace de frutos procedentes de cepas que acreditan una antiguedad media de treinta años, y que en su proceso de vinificado incluye un prensado neumático de la fruta, uso de levaduras indígenas, además de una fermentación alcohólica de entre ocho y diez semanas en barricas de roble, con una proporción de madera nueva de entre el quince y el veinte por ciento.
Tras una maloláctica y una maduración en idénticos continentes que se prolonga durante once meses, con presencia de lías y battonage regulares, el vino se comercializa, dando en copa parada una cromática amarillo palida con algunos reflejos acerados y verdosos, a la par que incipientes dorados, aún sin terminar de mostrar excesiva presencia.
La nariz amanece con recuerdos ligeros de fruta cítrica, deslizando en segunda instancia algunos tonos de piña y melocotón, estos por detrás de las sensaciones aromáticas a limón y pera, completando el cauce frutal descriptor de su fragancia.
Hay algunos nítidos puntos florales, ahumados y lácticos por detrás, realzando en el final un sugerente matiz que me ha recordado a la tradicional tarta merengada de limón francesa.
Boca gustosa, bastante fluida en el comienzo del arranque, va progresando en el avance con una acidez que de menos a más, empieza a llenar los sentidos cuando el vino alcanza el paladar. Las lías se notan sin duda, aportan ese concepto de cremosidad, de fondo y textura, que realzan la personalidad del vino, y sin embargo creo, lógico por otro lado; que esta añada 2012 de Matrot requiere más tiempo de guarda responsable en botella antes de expresar todo aquello de lo que sin duda, será capaz.
Sutileza de momento, en su nota retronasal aporta recuerdos de piña, limón y pera, con algunos puntos ahumados y un perímetro láctico lleno de intención, que redondea el conjunto.
Un vino con enfoque de futuro, que deja claro, mediante las insinuaciones del presente; el carácter y la personalidad de un dominio vitivinícola con identidad propia.
Lo califico de momento, en esta añada 2012, entre recomendable y muy recomendable.
Subirá peldaños en la escalera que conduce a la gloria...

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