jueves, 7 de mayo de 2015

Compañía de Vinos Telmo Rodríguez Pegaso Barrancos de Pizarra 2005.




http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/07/compania-de-vinos-de-telmo-rodriguez.html

Parece que para catar el Pegaso Barrancos de Pizarra de Telmo Rodríguez tendría que someterme a una especie de flashback, como si su excelente garnacha formara parte de la saga de Star Wars, ella la fuerza, Telmo George Lucas y yo el modesto Luke Skywalker, merodeando por la galaxia vinícola en busca de nuevas añadas con las que poblar mi conocimiento al respecto de esta soberbia referencia de su edición personal.
Lo digo porque comencé catando la edición de cosecha 2008 y ahora retrocedo al comienzo de la historia, con la cata de la edición de añada 2005, presente en el salón El Alma de los Vinos Unicos.
Y si les digo la verdad es esta última la que me más me ha gustado, diría más bien me ha entusiasmado. De entrada creo que es posiblemente uno de esos vinos que tras catarlo, aleja al baúl de la idioticia a todos aquellos que pretenden que el descriptor mineral es poco menos que un esnobismo creado por quienes dedicamos parte de nuestra aburrida existencia a catar y escribir de vinos. Amigos lectores, si de verdad quieren comprobar como la mineralidad sí existe en los vinos, busquen una botella de este Pegaso Barrancos de Pizarra del amigo Telmo, y ya verán como la mineralidad existe en los vinos.
Un vino intenso, cordial, certero en forma y fondo, estructurado, equilibrado, en donde la fruta aparece en primer plano de escena, cuando se abre el telónm, dejando paso a un cuadro de descriptores secundarios lleno de fuerza y viveza, en un guión lleno de encanto.
Elaborado con frutos de garnacha vendimiados en el paraje Arrebatacapas, viñas asentadas en laderas con suelos de pizarra parda, con cultivo en base a criterios de agricultura tradicional ecológica. Ya en bodega, fermentación en tinas de madera, con maduración en barricas de madera de roble francés durante un periodo de entre veinticuatro y treinta meses.
Copa parada que exhibe una cromática apicotada de buena intensidad con reflejos granatados, deslizando en nariz una maravillosa nota de fruta roja y en menor medida negra, ambas en sazón, aportando en segunda instancia valores silvestres de matorral de monte bajo, y finalizando con un portentoso tono de grafito y terrosidad.
Inmensa complejidad de fragancia, con la entrada en boca llena de encanto, acidez media que se deja acompasar por la sensación golosa procedente de la fruta. Quede bien claro : la personalidad de la fruta siempre dominando la escena, con un genial equilibrio con la secundaria madera. Buena envolvencia, buen efecto de los taninos, golosos y finos. El dulzor testimonial de la garnacha se muestra con un especial toque que encandila.
Un vino que se va abriendo a lo largo de su avance expresivo y que cuando finaliza su cata, enamora al paladar y al resto de los sentidos.
Franca persistencia, con una prolongación magnífica, dejando en la retronasal notas plenas de fruta roja y negra maduras, hierbas aromáticas y arbustos, acabando en ese espectacular apéndice mineral que prolonga su expresión.
Uno de los vinos minerales por excelencia, que en esta añada 2005 califico como más que muy recomendable. Sensacional.

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