sábado, 30 de mayo de 2015

Bodega Vinifícate Mahara 2012.




Vino catado durante mi reciente asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos, y que responde al carácter emprendedor del enólogo gaditano Miguel Gómez Lucas y su hermano, al que tuve la fortuna de conocer durante la celebración del mencionado evento, en la ciudad de Burgos.
Mahara en edición de añada 2012 es un vino tinto elaborado con perfil monovarietal, marcando la clase e intensidad de la Tintilla de Rota, frutos procedentes de la finca Pago Balbaina, situada en el término municipal de Jerez de la Frontera. Viñedo apodado Calderín del Obispo, que se extiende en siete hectáreas de plantación, con suelos de albariza, por lo tanto composición caliza y textura arcillo limosa.
Como me indican los padres espirituales de este vino, la cercanía del pago al Puerto de Santa María hace que la influencia marítima se haga notar, con maduraciones más lentas del fruto debido a los vientos frescos procedentes por el oeste cardinal del mar y a los rocíos matinales.
Los hermanos Gómez buscan la menor intervención en bodega, sin modificación del mosto, fermentación espontánea y sin añadido de sulfuroso.
Uso de la gravedad y bazuqueos en el proceso de vinificado, criado para ser sentido, afirman estos dos hermanos, que además declaran que los periodos de maduración del vino en barrica y su afinado en botella dependen siempre de la añada, de la climatología y del resto de argumentos y matices externos que influyen en este maravillos parto natural. En lo que se refiere a la añada 2012 acredita nueve meses de crianza en barricas de madera de roble francés, con doce meses más de afinado en botella antes de su salida al mercado.
La tintilla de Rota, conocida en otros puntos de la geografía vitícola española como graciano, expresa a través de esta Mahara y en copa parada una cromática picota, con reflejos de intensidad púrpura, desplegando en su proximidad olfativa detalles que recuerdan a fruta roja en sazón, muchos matices florales y algunos guiños finales que se me antojan entre balsámicos y silvestres, con evocaciones de hierbas aromáticas.
La boca manifiesta desde la entrada unos buenos tonos de frescura, hay una sabrosa punta de acidez, refresca y puebla la boca de viveza, largura y sustancia frutal. Taninos golosos y pulidos, franca seña de persistencia muy identitaria.
Retronasal que recrea apuntes de cerezas, grosellas y ciruelas rojas, con un armonioso bouquet floral en el que adivino presencia descriptora de agastache, bergamota y lavándulas, realzando en el epílogo con memorias de tomillo y hierbabuena.
Finaliza con una elegante ligereza en la que los tonos de fruta roja vuelven a imperar, desplegando un buen juego de sapidez.
Un vino marcado, fresco y muy equilibrado.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Muy expresivo.


  
  
 

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