miércoles, 22 de abril de 2015

Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria Rosado 2014.




En el primer acercamiento a la mesa de cata de las bodegas que dirige Marcos Eguren, pude catar este rosado de Sierra Cantabria, ó lo que es lo mismo, este rosado de San Vicente de la Sonsierra, lo cual desde luego no es cualquier cosa.
¿Que le pido yo a un rosado?. Fácil respuesta, que creo que coincidirá con el criterio de la mayoria.
Que tenga buen color y brillo, con una aromática plena de fruta y ajena a esas florituras tan frecuentes en la actualidad que huyen de la identidad y que a veces nos relacionan, a mi juicio en exceso, con eso que algunos denominan golosinas, chucherias y demás familia.
No digo que haya rosados en el mercado que además de comulgar con esos descriptores atesoran en primer plano esa herencia de la fruta ó frutas madre. Pero los hay que mitigan el punto franco de la fruta en beneficio de algunas extravagancias que incluso memoran influencias poco académicas.
También le pido que mantenga la virtud del equilibrio y el alcance con viveza hasta el final de la cata, con una concentración frutosa que le de empaque.
Dicho lo cual me resta afirmar que este vino rosado de Marcos Eguren en la edición de añada 2014, catado el lunes pasado en el salón burgalés El Alma de los Vinos Unicos; mantiene uno a uno todos los apuntes que logran que mis consideraciones hacia un vino de estas características sean muy positivas.
Elaborado con frutos procedentes de parcelas localizadas en San Vicente de la Sonsierra, ensamblando tres varietales muy de Rioja : tempranillo, garnacha y viura, y procediendo mediante sangrado con maceración, presentes los hollejos, finalizando con la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable.
En copa parada esgrime un color rosa grosella con reflejos piel de cebolla, buen brillo.
La nariz apunta recuerdos de frutas rojas y negras maduras, buen tono de sazón, deslizando en segunda instancia algunas evidencias florales y balsámicas, con un guiño de hinojo menos marcado.
Hay sensaciones de fresa de mata, moras y frambuesas y un débil apunte que me ha recordado a melocotón de viña y sandía, estos en intensidad menor.
La boca es fresca, jugosa, el vino juega con lengua y paladar, despliegue de acidez con viveza, buena integración y equilibrio, y sobre todo alcance en plenitud del final de la cata expresando y aportando sensaciones.
Retronasal que repite los tonos aromáticos despertados en cercanía olfativa, manteniendo la personalidad de la fruta y logrando una buena prolongación.
Lo dicho : un rosado de Rioja que cumple mis expectativas.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.


No hay comentarios:

Publicar un comentario