miércoles, 1 de abril de 2015

Seméle Winery Nassiakos Mantinia 2014.




Mi cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega griega por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
El envío de esta muestra de su referencia monovarietal de la uva moschofilero me descubre un vino blanco dotado de un buen aporte de fruta, procedente de frutos vendimiados en la región helénica de Mantinea, y acogido a la apelación de idéntico nombre, seco en su perfil pero con buena condición aromática y algunos sabrosos guiños de dulzor frutal tanto en su progreso por boca, como en el perfume.
En copa parada ofrece una cromática amarillo pálida, con algunos reflejos acerados, destacando en su aproximación aromática sensaciones que recuerdan a fruta cítrica, con nítidos retornos de flores blancas y rojas y un sentido balsámico en el perímetro, este menos marcado que el resto.
La boca es refrescante desde el arranque, con un buen balance, ya mencionado; de dulzor y acidez, fluído en el paso, tiene una media alta seña de persistencia. Prolongado, directo y con una traza envolvente que me ha resultado tan sugerente como bien delineada en cuanto a los recuerdos que aparecen procedentes de la fruta madre.
La moschofilero, agradable, con ese descriptor varietal peculiar y poco habitual en vinos blancos secos que acredita memorias de fragancia a pétalos rosales, bien reflejado.
En su retronasal y además de este atisbo expresivo, se realzan las evocaciones de limón, algún punto de hinojo, además de más tímidos destellos de jazmín y hierbas aromáticas.
Un vino que presume de sutileza y que en el instante de su cata requiere buenas dosis de atención y sin duda, concentración.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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