viernes, 24 de abril de 2015

Propiedad Vitícola Suertes del Marqués Candio 2011.



Una suerte catar esta referencia de la bodega canaria Suertes del Marqués, un vino de parcela que se elabora con perfil monovarietal utilizando frutos de listán negro vendimiados en la finca El Barranco, localizada a una altitud media de entre cuatrocientos treinta y quinientos metros de altitud sobre el nivel del mar, con viñas que acreditan una antiguedad media de ciento veinte años y exposición cardinal noroeste.
Los suelos sobre los que se asientan las cepas ofrecen una composición de roca volcánica con fina cubierta arcillosa.
Es este Candio uno de esos vinos de poca producción, que busca la excelencia, y que a mi juicio lo consigue gracias a una capacidad expresiva singular, muy en clave de vino de terroir.
Tras la vendimia, despalillado en bodega, con estrujado y encubado en barricas abiertas de madera de roble francés, manteniendo una proporción del setenta y cinco del raspón. Macerado de treinta días con uso de bazuqueos manuales diarios, descube a barricas de madera nueva de roble francés, sesenta por ciento Allier y cuarenta por ciento Vosgues, procediendo a la fermentación maloláctica.
Maduración en idéntico tipo de roble durante un periodo de veinticuatro meses.
Con la mano firme de Roberto Santana detrás del proyecto, la familia García Lima logra a mi juicio con este Candio en edición de cosecha 2011 una alta cota de excelencia y peculariedad.
En copa parada exhibe una cromática apicotada intensa, con algunos reflejos púrpura y grana, deslizando en nariz recuerdos amplios y firmes de fruta negra, asomando en segunda instancia sensaciones de especiados dulces que escoltan de lejos a los apuntes frutales, predominantes.
Tiene alguna breve insinuación balsámica y un perímetro, ya en el final, que aventura evocaciones de perfume mineral, que nos hablan de parcela, de notas basálticas y de grafito.
Buena dosis de complejidad y buen equilibrio de fruta y madera.
La boca se anuncia con signos iniciales de golosura, la fruta se recrea en el avance, con una media alta traza de acidez y buena frescura, consistencia y longitud. Elegante en las formas, alcanza el paladar con la fruta presidiendo la escena, siempre acompañada de cerca por un suave punto especiado. Taninos golosos y finos, con buena seña de varietal persistencia, apuntando en su parte retronasal recuerdos de arándanos y algunas ciruelas oscuras, con gesto especiado, y un buen punto balsámico que precede al epílogo descriptor mineral, este alargando el sentido final en la cata.
Un vino en una añada que en verdad enamora.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.


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