miércoles, 22 de abril de 2015

Gracias, Paco.

Fotografía : gentileza de Rubén Hermoso.

Asistir a un salón de vinos, a un evento en donde el público puede compartir con los enólogos y bodegueros unas cuantas horas de cata y charla, es siempre un bendito esparcimiento, un vehículo que sin embargo no siempre suele organizarse con criterio y orden.
Uno que ya lleva años asistiendo a actos de este tipo, incluso allende de nuestras fronteras, comienza ya a diferenciar cuando estos eventos merecen la gloria y cuando no pasan de ser simples algarabías en donde ni se puede compartir experiencias y sensaciones, ni tan siquiera se puede catar con garantías mínimas de comodidad.
Lo que Paco Berciano, su burgalés Lagar y la madrileña Tintorería, montan en Burgos en perfil bienal, es sencillamente una gozada. Un montaje en donde se cata con comodidad, donde la gente que acude sabe diferenciar entre la barra de un bar y una mesa de cata, donde las bodegas y enólogos presentes actúan con cortesía y orden, donde, en fin; el ambiente es saludable, agradable y encauzado más a la vertiente divulgadora que a la simplemente verbenera.
Que cada cosa tiene su momento y espacio.
La calidad y condición de las bodegas presentes, tampoco pasan desapercibidas.
Ya en la primera edición, a la que también acudí, el brillo fue evidente. Y da gusto comprobar como pasados dos años, las cosas siguen funcionando bajo la impronta de un estilo de hacer las cosas lleno de efectividad. El equipo de Paco Berciano de nuevo realizó una labor magistral, las bodegas y enólogos presentes, en su inmensa mayoría realizaron la labor encomendada con profesionalidad, incluso con un orden casi coreográfico.
Gusto daba ver a hombres y mujeres de vino de la talla de Marcos Eguren, David Sampedro, María José López de Heredia, Telmo Rodríguez, Xose Lois Sebio, Javier García, Verónica Ortega, Silvia Rocher, Bruno Murciano ó Camille Lapierre, por citar algunos; compartiendo con nosotros, catadores algunos y enópatas otros, toda suerte de explicaciones, anécdotas y criterios personales.
Daba gusto comprobar como entre los visitantes había muchas caras conocidas, la mayoría pertenecientes a apasionados de esta cultura, que es de todos; que aúna sensaciones, amistad, contacto y compromiso. Buena gente del vino, como Juancho Asenjo, maestro y leyenda viva, Angel Pérez Aguilar y Carlos Echapresto, riojanos restauradores, Gorka Mauleon de Compañón Arrieta, Javier Arizcuren, arquitecto y defensor de un soberbio mazuelo, algunos compañeros de la Cofradía del Vino de Rioja, y otros no tan conocidos pero igual de apasionados como mis buenos amigos y colegas de labor Rafa Tobar, Iñigo Gómez y Diego González.
El salón El Alma de los Vinos Unicos es ya un referente, un lugar de encuentro, un vehículo en donde compiten estilo, organización y divulgación, junto a altas dosis de calidad.
En esta larga fila de mesas de cata hay espacio para todos los perfiles y eso a uno le hace disfrutar, pasarlo como un enano.
Por ello no quería dejar pasar la ocasión para agradecer a Paco Berciano y a todo su equipo profesional y humano esta iniciativa, que con sólo dos ediciones y aunque su mentor lleva en este mundo bastantes más años;  ya ha logrado convertirse en un referente para todos los que nos empeñamos un día en defender esta fascinante cultura vitivinícola.
Gracias, Paco y como suele decirse : ya falta menos para la próxima edición.


No hay comentarios:

Publicar un comentario