lunes, 6 de abril de 2015

Finca Collado Merlot 2010.



Agradezco a María del Carmen Vega y a su esposo Guillermo la colaboración desinteresada con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias, y hago constar un especial interés por visitar en el futuro esta bodega, enclavada en la alicantina Sierra de Salinas y que junto a tantas otras de nuestra geografía, estoy seguro tiene un interés que sobrepasa el contenido de las botellas, y que enlaza con la más clara y evidente riqueza que encierra la cultura vitícola y los parámetros naturales de esta.
El vino tinto Finca Collado Merlot en edición de añada 2010 es un monovarietal de merlot, elaborado con frutos procedentes de parcelas de la propiedad, un entorno en donde las viñas comparten espacio con olivos y una flora muy variada.
Los catorce meses que acredita de maduración en fudres de roble francés logran que en un comienzo, tras el descorche, el vino en el plano aromático se muestre cerrado, con la fruta roja tímida, taponada por perfume procedente de la madera. Cuando tras agitar la copa, insisto en la aproximación aromática, comienzan a surgir memorias frutales más perceptibles, que incluso matizan enfoques de drupas rojas y negras, pincelando en copa parada una cromática roja picota con algunos reflejos púrpura y grana. En el perfume y en segunda instancia anoto evocaciones de flores rojas y violetas, con alguna punta láctica menos intensa y un epílogo balsámico que comparte protagonismo con un guiño terroso.
La boca desenfunda con media alta golosidad, igual que el despliegue de la traza de acidez, fluído en el avance, con los taninos finos y dulzones, matizando en la persistencia el equilibrio de un vino placentero.
No identifico la varietal merlot tal y como se conoce en Burdeos, ni siquiera con la única muestra conocida de ella en Rioja, la de mi amiga Bárbara Palacios. Pero ya lo dice el mentor "allá donde fueras, hacer lo que vieras", y la gran cuestión tratada en más de una oportunidad por algunos ilustres de este mundo del vino que critica la viticultura de varietales ajenas en lugares no habituales para su producción, entra en debate una vez más tras catar este Finca Collado Merlot 2010.
Es un vino al que hay que dar tiempo, que sirve para el estudio de la merlot y su presencia en esta sierra alicantina, y que desde luego no me ha dejado frío.
La retronasal revuelve la cesta imaginaria de frutos rojos y negros maduros, alza la voz especiada, esta bien integrada; y comparte en el final esencias florales, balsámicas y de mineralidad.
Percibo el terruño en esta fase de la cata y ello me lleva a pensar que la merlot de María del Carmen y Guillermo aparece bien tratada en este vino, que califico entre recomendable y muy recomendable.
Eso sí : reivindico para él, tras el descorche, un tiempo de paciencia y una pizca de reflexión. Cuando el vino lo da todo, el catador lo termina disfrutando.

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