miércoles, 15 de abril de 2015

Finca Allende Blanco 2011 en Restaurante La Cocina de Ramón - Logroño.











¿Cuanto es capaz de soportar un vino blanco de Rioja cuando de comer se trata?. ¿Es capaz un buen vino blanco de Rioja de dar cumplida cuenta de un suculento festín de restaurante sin arrugar el conjunto, dando todo sobre sí mismo y acompañando tanta bondad gastronómica?.
Por una comida de trabajo que tuvo lugar ayer en la capital riojana pude comprobarlo in situ.
La persona que me acompañaba me sugirió su preferencia hacia este tipo de vino y tras examinar la carta y elegir los manjares a degustar, me decanté por este Finca Allende blanco en edición de añada 2011. Miguel Angel De Gregorio y su elegante tradición conceptual en cuanto a vinos y varietales de Rioja. La viura y la malvasía se enlazan para garantizar la testimonial esencia de las uvas blancas de la denominación, con una maduración de catorce meses en barricas de madera de roble francés, aportando en copa parada una cromática amarilla dorada suave con reflejos pajizos brillantes, deslizando en su aromática recuerdos notables de fruta cítrica y blanca de hueso, con algunas notas balsámicas finas en su parte central de fragancia. Aporta algunos lácticos menores, no marcados en exceso y en una segunda proximidad incluso me atrevo a identificar ciruelas claudia maduras y crema de limón.
Apunta el arranque en boca hacia una dirección de amplitud en donde la seña cítrica y la traza de acidez se imponen a la golosura frutal, untuoso en el avance, dejando para el final una apacible prolongación, buena estructura.
Creo que es un vino que irá a más con un periodo adicional de guarda responsable en botella, manifiesta en el presente una longitud que a buen seguro ganará enteros.
La retronasal se afianza en detalles de pomelo y limón, cremosidad, ciruelas claudia maduras y pera, fino sentido almibarado, con el perímetro balsámico intenso y un gesto que en el epílogo deja una sustanciosa punta de sapidez.
Un vino blanco de Rioja que en esta edición de añada 2011 merece la calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Por cierto con los sabrosos manjares del chef Ramón Piñeiro, su legendaria menestra de verduras del mercado, sus espárragos blancos con mahonesa de trufa y su colosal besugo al horno con patatas panadera y champiñones, el vino no sólo se ha comportado de un modo excelente, ha colaborado con creces en la exaltación culinaria de las creaciones de Piñeiro.
En resumen amigos : un gran vino blanco de Rioja en verdad da la talla cuando de comer se trata.
Y este Allende Blanco de Miguel Angel De Gregorio, lo es.


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