domingo, 5 de abril de 2015

Fattoria Il Palagio Cellini Chianti 2012.




Una muestra más de las enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega italiana que ahora me dispongo a comentar en el blog, tras su pertinente cata y análisis personal.
Propiedad de la familia Zonin, ya he comentado en algunas entradas precedentes otras referencias del dominio, siendo hoy el protagonismo para la etiqueta del Chianti, un vino tinto que se elabora con una fusión varietal de sangiovese, mayoritaria al noventa por ciento, y cabernet sauvignon, en el diez porcentual restante.
Aunque no he logrado dar con el dato relativo a su tiempo de maduración en madera, atisbo un comportamiento aromático del vino un tanto apelmazado, con un inicial cierre, desafiando a la fruta, que se muestra distante y que no parece asomar su personalidad en los primeros minutos.
Los intentos por airear el vino, moviendo la copa con cierta insistencia, no parecen dar buenos resultados.
Hay una noticia buena, la fruta roja termina apareciendo. Pero hay otra mala, parece estar oxidada, como cargada de una buen dosis de ancianidad, lo cual dista mucho de la presencia en etiqueta de los dígitos dos mil doce.
Algunas flores rojas y un punto láctico de menor alcance llenan el guión olfativo, susurrando después notas que me recuerdan a acetato, y que desvirtúan en alguna medida las pretendidas virtudes del vino, al menos en lo que a esta botella se refiere.
Tras la no buena experiencia aromática, la boca tiene un arranque más prometedor, con notas de fruta golosa y un buen punto de acidez, que sin embargo va perdiendo fuerza a medida que el avance se hace preciso.
Taninos un tanto marchitos, con poca pronunciación, sin exceso de llegada.
Da la sensación de que el vino, una edición de añada 2012 ha perdido su jovialidad por el camino.
De hecho la retronasal se muestra vacía, sin intensidad, con más recuerdos de baúl, de tocador y alcanfor, que de frescor frutal.
Personalmente, y en lo que se refiere a esta botella catada, me ha resultado decepcionante.
No considero que este vino tuviera defectos de botella. Antes bien, creo que descarriló por alguna razón dependiente de la y-nonalactona, bien sea relacionada con la penetración de oxígeno en la barrica, bien por la disolución de elagitaninos.
Por ello y aún fuera de mi costumbre habitual de no comentar los vinos que tienen defectos, en este caso creo que es un mal posiblemente común a la añada en general, ó al menos a alguno de los lotes.
Sirva pues como aviso para la bodega, siempre en beneficio de la misma.
Por cierto, he tenido paciencia, he llegado a airear el vino fuera incluso de la botella, con decantación.
Todos los intentos han resultado inútiles.
Una lástima.

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