martes, 28 de abril de 2015

Domaine René Rostaing Puech Noble 2012.




Vino catado durante mi reciente asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos, que forma parte de la galería de este dominio vitivinícola acreditado en origen en la apelación Côte-Rôtie, que fue extendiendo sus referencias primero a Condrieu y con posterioridad a Coteaux du Languedoc, de donde surge precisamente este Puech Noble en edición de añada 2012.
Con una base varietal mayoritaria de syrah, y con menores aportes de garnacha y mourvèdre, enlaza con ese parámetro de silvestre elegancia y potente rusticidad que suelen demostrar los vinos de esta zona de Francia, entre Nîmes y Montpellier, con la acreditación del Languedoc exhibiendo su estandarte.
Como comenté con el propio René, presente en el evento, el Puech Noble en edición de añada 2012 me resultó intenso aún en exceso, con sobradas muestras de lozanía, como si fuera un vino en edición primeur, pendiente de afinado en botella, sustancioso y altivo, incluso algo descontrolado en cuanto a equilibrio presente, pero dando ya cuenta de ser un vino, que una vez afinado, dejará buena cuenta de su indudable condición y su más que segura calidad.
La maduración en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del sesenta por ciento, concede al vino una suave personalidad, más allá de la fruta.
En copa parada muestra un color apicotado con reflejos púrpura y grana, deslizando en su primera aproximación aromática destellos de fruta negra y roja maduras, con algunos atisbos tostados y balsámicos que se confabulan entre si, con algunos motivos silvestres, matorral y hierbas aromáticas, desfilando en el epílogo del perfume un recuerdo de mineralidad, que afirma memorias descriptoras rocosas.
La boca es jugosa, concentrada, densa, con mucha fruta en el avance y una traza sugerente de acidez, despliega buenas dosis de frescura, viveza y ducha de fruta, con señales innegables de lozanía y hasta cierta rebelión vinosa que considero se irá afinando con una guarda responsable en botella.
En efecto, los taninos se muestran golosos y fundentes, amplificados en encías y paladar, con una franca seña de persistencia. Retronasal que evidencia evocaciones de moras y arándanos, con un suave guiño de grosellas, hay noticias expresivas silvestres y una agradable punta balsámica que deambula entre regaliz y eucalipto, con notas de té y un final en el que insiste un retorno mineral, también marcado en la fase olfativa.
En resumen, una añada intensa, con mucha capacidad de expresión frutal, que califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
En una responsable evolución en botella está la respuesta a un escalón más arriba en su camino particular hacia la gloria.




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