lunes, 20 de abril de 2015

Château Marsyas 2009.



Mi agradecimiento a la familia Saade por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus referencias principales.
El nombre de esta bodega libanesa toma su fuente del auténtico nombre del Valle de la Bekaa, tal y como ya citan algunos antiguos autores en sus obras, Plinio y Strabon, entre otros.
Château Marsyas cuenta con el apoyo externo del asesor enológico bordelés Stéphane Derenoncourt y con viñedo en propiedad localizado en las inmediaciones del monte Barouk, a novecientos metros de altitud sobre el nivel del mar.
Conjunción varietal de cabernet sauvignon, syrah, merlot y un pequeño aporte de petit verdot, dando vida a una añada, esta de la cosecha 2009, sencillamente magnífica.
Baste decir que en una cata ciega reciente y con once vinos más de diferentes apelaciones, obtuvo casi por consenso, el máximo galardón entre todos los presentes. Grupo de amigos, apasionados del vino en diferentes escalas, que a partir de ahora realizaremos este tipo de catas ciegas, que desde luego aportan mucho a alguien como yo.
Uvas que emergen en cepas asentadas en suelos de composición ferrosa y calcárea y que dan vida a un vino cuya maduración en barricas de madera de roble francés durante dieciocho meses le aporta una equilibrada y elegante complejidad.
En copa parada pincela una cromática apicotada intensa, con reflejos púrpura y estética sustanciosa.
La nariz exhibe recuerdos de fruta negra madura, con algunas tímidas notas florales de escolta y un despliegue en segunda instancia que trae evocaciones balsámicas, té, olivas negras y un muy sugestivo perfume mineral que le da empaque y cierra la demostración de potencial en cuanto a descriptores de fragancia.
En una segunda aproximación aparece un punto silvestre más intencionado que se deja acompañar de algunas notas especiadas dulces.
Boca con un arranque impactante, la fruta desarrolla toda su vitalidad, con una equilibrada y jugosa seña de acidez, aportando muy buenas dosis de frescura. Taninos marcados y sedosos, con una punta de astringencia que defino como sabrosa, marcando las encías y dando al vino una envidiable personalidad propia. Carácter y condición, el enfoque varietal queda impreso en los sentidos del catador, la tanicidad de la merlot, el brote floral y silvestre de la syrah, y la refrescante nota jovial de la cabernet sauvignon.
Muy alta nota de persistencia y envolvencia, con una inolvidable experiencia personal en lo que a estructura se refiere.
Retronasal que habla de moras y arándanos, violetas y pétalos de rosas rojas, alguna hierba aromática, eucalipto, olivas negras, té, lapicero y descriptores que recuerdan a roca, granito.
Una añada de Château Marsyas que califico como más que muy recomendable.
Tiene años de progresión por delante. Su presente está cargado de fruta, complejidad y estructura.

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