viernes, 3 de abril de 2015

Celler Roig Parals Samsó Vinyes Velles 2005.




Mi agradecimiento a Santi Roig Bach, Mariona Parals, y al enólogo Oriol Guevara por su desinteresada aportación a este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus referencias principales.
Publiqué el pasado diecisiete de febrero de 2015 en este blog una entrada referente al Camí de Cormes en la edición de añada 2010, y hoy le toca el turno a este monovarietal de la uva samsó, un viñas viejas, correspondiente a la vendimia 2005.
Cepas que acreditan una antiguedad de entre ochenta y ciento veinte años, que asientan su fortaleza en terrenos arcillo calcáreos con algún contenido pizarroso y de aluviones.
Junto a la samsó hay una muy pequeña proporción de merlot, y el vino acredita una maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés de tercer uso.
En copa parada se nota la influencia de la evolución, dejando un color rojo picota con reflejos rubídeos y finos destellos cobrizos, evidencias de oclusión en la primera aproximación olfativa, por lo que dejo que pasen unos minutos aireando el vino y moviendo la copa.
Los descriptores aromáticos se ofrecen desde el inicio con perfil especiado y balsámico, amaneciendo la fruta negra tras la apertura, con algunas notas tostadas menos intensas, y dejando hacia el final una esencia de salinidad, que algunos de los presentes incluso se atreve a calificar de marino. Personalmente ese bendito brote de mineralidad lo identifico más con el carácter del terroir, y en efecto más adelante, ya en boca y en la fase retronasal, aprecio una sustanciosa personalidad terrosa y salina.
Entrada en boca que afirma la condición de la fruta madre, con una media traza de acidez, un punto de calidez cuando el vino alcanza el paladar, y las sensaciones golosas que despliega la fruta bien marcadas. Taninos golosos y pulidos, con una persistencia bien prolongada.
La retronasal articula notas que recuerdan a fruta roja confitada, con algunos guiños de pimienta y canela, aquella más descriptora que esta; regaliz y huellas tostadas, estas que por algunos momentos incluso evocan almendra y en el final un punto de piel de naranja escarchada, algunas flores y ese cordial y sugerente apunte mineral del que ya hablé con anterioridad.
Un vino que se ha conservado con gallardía y que se encuentra en un buen instante de forma y posibilidad de degustación, esta paciente a poder ser.
El vino merece un tiempo, cuando se abre da mucho juego.
Lo califico en esta añada 2005 como muy recomendable.

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