sábado, 11 de abril de 2015

Castell D´Encus Ekam 2013.



Con la añada 2014 ya en el mercado, me dispongo a comentar las impresiones de cata que este Ekam en edición de cosecha 2013 me ofreció, tras el desinteresado envío de esta muestra, que Raúl Bobet me remitió tiempo atrás.
Y con el lema del enólogo bebed en paz, empiezo agradeciéndole su aportación, siempre bajo mi interés de divulgar la naturaleza de grandes vinos, creaciones que no sólo dependen de la mano del hombre, sino también del medio natural, ese en donde el terreno, el clima, la orientación cardinal, los vientos y la altura del viñedo conforman una parte sustancial de la expresión final.
Ekam en edición de añada 2013 es un vino que transmite terroir, que amplifica sus coordenadas de fruta hasta buenos límites de brillantez, con la riesling y el albariño como perfectos invitados a un evento de cata fascinante.
Con la fermentación del mosto a baja temperatura en tinas de veinticinco hectolitros, y una posterior maduración en botella durante seis meses, presenta en copa parada un color amarillo pálido con algunos reflejos verdosos, buen brillo.
La nariz asoma desde el comienzo una amplia expresión aromática, fruta y flores blancas despegan en el vuelo hacia la nariz, con un punto balsámico breve pero marcado y en el final de la fragancia recuerdos de sugerente mineralidad. En algún momento de su cata apunté piedra húmeda, roca.
La boca arranca con un magnífico punto de fruta, balance de golosura y acidez bien planteado, untuosidad en el avance, con despliegue de buenas dosis de mineralidad en el alcance del paladar, y después en la vía retronasal.
Es elegante e intenso, y plantea hacia el final un suave y sugestivo tono de amargor, que logra extender sus sensaciones descriptivas y su gran capacidad de expresión.
Creo que es uno de esos vinos blancos que precisan de tiempo de guarda responsable en botella.
Su seña de persistencia es prolongada y en la retronasal abunda en detalles de frutas blancas, hay pera de agua, existe un amable recuerdo de ciruelas claudia, y desarrolla un más que evidente bouquet de flores blancas y amarillas, con seña central balsámica y un punto final en donde los guiños de salinidad y roca ganan terreno y finalizan la cata, junto al ya mencionado puntal de fino amargor.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Y aunque suene algo pretencioso, ya se nota esa proporción de uvas legendarias que el Ekam siempre plantea recolectadas con noble podredumbre. Ligera percepción en mi caso, pero bien presente.

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