martes, 7 de abril de 2015

Bodega Delgado Zuleta Monteagudo Palo Cortado.





Mi pasión por el Marco de Jerez no pasa desapercibida. Quienes me conocen en el plano de catador y amante de la cultura del vino saben de sobra a estas alturas que siento una predilección por esta denominación de origen y que más allá del amor por todos los vinos del mundo, por bodegas y enólogos, lo que me transmite esta zona geográfica del vino español es respeto, amor hacia un tesoro de nuestra cultura vitivinícola y a veces cierta rabia contenida por la falta de aprecio que muchos demuestran hacia una historia escrita con letras de oro y últimamente minusvalorada.
Delgado Zuleta me ha enviado muestras de sus referencias de modo desinteresado y eso representa para mi un orgullo especial, tanto como el reconocimiento que los responsables de esta bodega de Sanlúcar de Barrameda demuestran hacia mi labor.
Al tiempo que se lo agradezco, me dispongo a comentar mis impresiones sobre este Monteagudo, Palo Cortado del dominio, monovarietal de la casta palomino que cumple con los registros legendarios de la crianza biológica en la fase inicial y la posterior crianza oxidativa. Soleras y criaderas durante un periodo de entre diez a doce años, con la utilización de botas de roble americano.
En copa parada muestra un color ambarino con reflejos brillantes cobrizos, buena estampa.
Nariz en donde aprecio sensaciones aromáticas que recuerdan a avellana, pasas y barnices, con menos intensidad de fragancia presidida en segunda instancia por evocaciones de caramelo y un tostado ligero que redondea el conjunto.
Buen empaque y complejidad elegante.
La boca es gallarda y equilibrada desde el arranque, hace una buena exhibición en cuanto a la integración del alcohol en el conjunto, intensidad en el avance, y en su alcance del paladar una nota sabrosa de untuosidad que realza su personalidad.
Intenso pero comedido, esgrime volumen y viveza, siendo a un tiempo refrescante y profundo en cuanto al sentido que marca su fruta y su crianza.
Presente la madera, como no podía ser de otro modo, esta gesticula sobre el carácter del palomino, sin nublarlo.
Buena persistencia, marcando en la fase retronasal memoria de frutos secos, contemplando además del descriptor de avellana de nariz, un punto de almendra, y anunciando con buena algarabía detalles expresivos de barnices, madera, ciruelas pasas, el bendito caramelo y en el epílogo un detalle que no percibí en la vía olfativa y que ahora aparece, alargando sus sensaciones : salinidad.
Es un palo cortado profuso, equilibrado y que representa con orgullo al Marco de Jerez.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Sin lugar a dudas, Don Francisco Gil de Ledesma, fundador de Delgado Zuleta en el año 1744, se sentiría orgulloso de vinos como el presente.
Lo dicho : un tesoro de nuestra cultura patria que hay que divulgar y proteger como merece.

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