sábado, 4 de abril de 2015

Aurelio Settimo Barolo DOCG 2010.




Mi agradecimiento a los responsables familiares de esta bodega italiana, localizada en la legendaria La Morra, en donde los Barolo y la casta nebbiolo han hecho historia.
Su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias, logra que pueda compartir con mis lectores habituales todas las impresiones y sensaciones personales que me han trasladado vinos como el presente, un monovarietal de la mencionada uva en edición de vendimia 2010.
Elaborado con frutos de nebbiolo que crecieron en viñas asentadas sobre suelos de composición calcárea arcillosa, exposición cardinal sureste, su vinificado fue tradicional con maceración prolongada en el inicio y fermentación alcohólica bajo estricto control de temperatura durante un tiempo de entre quince y veinte días, acreditando una maduración de doce meses en cemento vitrificado y veinticuatro meses en barricas de madera de roble francés Allier y Never.
En copa parada muestra una cromática roja apicotada con buena intensidad de reflejos grana y ligeros cobrizos, manifestando en la primera aproximación olfativa sensaciones oclusas, la fruta tímida y escondida detrás de las influencias de la madera que se hace cargo de la dirección de cata.
Tras airear el vino, agitando la copa, la fruta comienza a dar señales de vida y perfume, con recuerdos de guindas y cerezas, ligeramente confitadas y con un punto licoroso contenido, no potente en exceso, dejando en segunda instancia sensaciones lácticas y especiadas que completan la fragancia. Finaliza con algunas notas de regaliz, dejando una prolongación balsámica en el perfume, que se complementa bien con la personalidad de la fruta.
Durante su arranque en boca la marca de la fruta madre se muestra esbelta, dulce y suave, con la traza de acidez en media alta intensidad, reporta calidez y frescura en paritaria proporción, con los taninos golosos y finos, seña franca de varietal persistencia.
La retronasal trae recuerdos de cerezas, ciruelas rojas y menor evocación de guindas, con el sello de la confitura bien esbozada, hay matices cremosos, especiados dulces y lácticos en la parte central, con el mismo reporte balsámico para cerrar su descripción.
Un Barolo que en esta edición de añada 2010 merece la calificación de entre recomendable y muy recomendable. Complejidad no le falta, y lo digo porque no siempre resulta evidente cuando hablamos de este tipo de vinos : aunque se trata de una añada 2010 no soy consciente de haber cometido infanticidio.

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