jueves, 2 de abril de 2015

Adega Familiar Eladio Piñeiro Albariño Frore de Carme Sólo Albariño / Doble Lías 2010.





Tras mi reciente publicación de las impresiones de cata referentes al Envidia Cochina en edición de añada 2013, traigo hoy al blog mi análisis personal sobre esta segunda referencia de las que Eladio Piñeiro tuvo a bien enviarme de modo desinteresado al objeto de mi examen personal.
Impecable presentación exterior de este Frore de Carme, con diseño del propio hacedor de vinos, realizado por el artista Jaime Asensi.
Como define el propio Piñeiro estamos delante de un monovarietal de la casta albariño que ha seguido un proceso de vinificación al estilo alsaciano, con maduración prolongado sobre propias lías, con frutos procedentes de viñas que acreditan una edad media de más de veinticinco años, en plena conversión biodinámica.
La personalidad del legendario Val do Salnés pone su sello, con una selección de racimos en bodega, tras al vendimia, con maceración durante ocho a diez horas, fermentación con levaduras indígenas procedentes del pie de cuba.
Crianza sobre lías con battonage mensual, que tiene lugar durante doce meses en cuba de acero inoxidable, más tres meses con lías de la añada 2011 y posterior maduración en cubas durante seis meses más.
En copa parada exhibe un color amarillo pajizo, buen brillo e intensidad, con una nariz llena de encanto, en la que aparecen recuerdos frutales plenos, dando memoria de manzanas verde y roja, ciruelas claudia, pera de agua, lichis, matices balsámicos en segunda linea y un corazón floral intenso y rotundo. Tras agitar la copa y emprender una segunda aproximación olfativa los matices florales y frutales cobran mayor presencia, se abren y ensalzan aún más, desarrollando fruta cítrica y un incipiente punto de melosidad e incluso confitura.
Entrada en boca franca y larga, con una ferviente untuosidad, suave en el avance, la traza de acidez integrada y llena de longitud, despliega magníficas rachas de frescura, la fruta llena de viveza, por momentos la mente parece alcanzar bocados de manzanas y peras, amable persistencia.
Retronasal que habla de fruta y flores, que capta la atención con una espectacular cesta en donde las manzanas, las ciruelas, el limón, las peras y un punto sabroso de confitura, de fruta escarchada, invade la escena, con espectacular intención.
Detalles balsámicos, resinas y eucalipto, dejando huellas de jazmín, pétalos de rosas blancas, hierbas aromáticas y una prolongada condición de sapidez.
Inmenso y espectacular. Lo califico en esta añada 2010 como más que muy recomendable.
Uno de esos albariños que hay que probar si uno ama el vino.
Incondicional.

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