lunes, 9 de marzo de 2015

Visita a la Escuela de Hostelería de Leioa / Divulgación Bodegas Muga.









No hace mucho comentaba en este mismo espacio la necesidad prioritaria que tenemos los que catamos vinos y escribimos mejor ó peor sobre la cultura vitivinícola, de trasladar a la juventud la misma pasión que corre por nuestros corazones enópatas.
Y la oportunidad llegó gracias a la dirección de la Escuela de Hostelería del campus universitario de Leioa, en Bizkaia, centro del que soy colaborador, y que todos los años, este es el tercero; me invita para acercar algunas bodegas a los alumnos, mediante presentación y exposición primero, cata después y armonía de los vinos de la bodega propuesta con los platos de algún reconocido y meritorio restaurante.
El martes pasado acudí con una de esas bodegas cuya referencia se sitúa en lo que yo llamo valor seguro a la hora de elegir un vino para una comida familiar, de negocios ó simplemente para darse uno un homenaje. Bodegas Muga, representada para el evento por uno de sus valuartes empresariales familiares, Manuel Muga; acudió al acto con una amplia selección de sus referencias y con el buen hacer esperado de transmitir a un atento grupo de alumnos de sala la pasión por el vino.
Y es que a Bodegas Muga no le falla ni un ápice esa pasión encauzada en el legado que han sabido transmitir durante años sus iniciadores, pasando por vía intergeneracional hasta el presente, representado por personas como Manu, que con su esfuerzo y trabajo, logra mantener viva la esencia de un negocio que ocupa en la denominación Rioja y por ende en el mercado internacional un puesto preferencial que no llega por casualidad, sino por el dato objetivo de las cosas bien hechas.
Catar y degustar un vino de Bodegas Muga es sinónimo de comprobar que existe, por encima de la libre opinión, unos valores de calidad y regularidad que no escapan al consumidor.
Lo comentaba el otro día con el director de la Escuela, Ibon Andraka, y con Gonzalo Ibáñez, responsable del I+D gastronómico del centro, a la hora de elegir un vino que sabes que nunca te dejará mal, las referencias de esta bodega del Barrio de la Estación de Haro figuran en una supuesta lista top en los primeros lugares.
Versó Manuel Muga sobre la historia de la bodega, habló a los alumnos sobre el plano comercial de la empresa, sobre la necesidad de tratar al vino con cariño por ser un alimento que casa a la perfección con cualquier propuesta culinaria, y compartió con nosotros ayudado por un audiovisual el guión que sobre la elaboración del vino sirve de herramienta de divulgación a la bodega.
Colaboré en la ponencia, explicándoles cuál es el ejercicio concreto de mi labor, a través de este blog y de las redes sociales, disfrutando con todo lo que me expresan los vinos pero también transmitiendo y divulgando las sensaciones al prójimo, para que ese vaso comunicante logre en la medida de mis posibilidades calar todo lo positivo que se esconde detrás de una copa de vino, todo el trabajo de campo y bodega, tipos de madera, lagares y depósitos, cemento ó acero, varietales de vitis vinifera, labores de enología...
Creo que fue una experiencia positiva para todos, que los ponentes salimos del aula tranquilos de comprobar como los alumnos atendían nuestras explicaciones y realizaban oportunas preguntas, y estos a buen seguro terminaban el día dando un paso más adelante en cuanto a su inquietud por la cultura vitivinícola.
Durante el acto con los alumnos pudimos catar y valorar tres vinos de Bodegas Muga, el vino blanco fermentado en barrica en su edición de añada 2014, el vino tinto crianza 2010, y el vino tinto reserva especial en idéntica añada.
Tres de esos valores seguros de esta bodega riojalteña que los alumnos disfrutaron y a través de los cuáles a buen seguro comprendieron un poco más, si cabe; la grandeza de este universo.
En posteriores entradas escribiré mis impresiones personales sobre ellos.
Quiero agradecer a dirección, profesorado, alumnos y demás personal de la Escuela de Hostelería de Leioa su caluroso recibimiento, su amable atención durante nuestra estancia en sus instalaciones y calificar como estupendas y muy aleccionadoras estas jornadas gastronómicas que año tras años llevan a cabo, después de muchas horas de trabajo y de cuidar los detalles, que la mayor parte de las veces, sumados, crean el conjunto.
Es siempre un placer acudir a su llamada, porque lo que subyace en el fondo, es otra pasión, la de unos entregados docentes por inculcar a sus alumnos todos los conocimientos que les harán grandes profesionales de un sector, el de la restauración, que cada día que pasa es más hermoso, pero también más exigente.
Por supuesto agradezco en mi nombre y en el de la dirección del centro la desinteresada contribución de Bodegas Muga en el aporte de un gran grano de arena en la formación vitivinícola de estos jovenes, y animo al resto de bodegas y enólogos a seguir el ejemplo, compartiendo con la gente joven, a la que a veces consideramos alejada del vino; toda la fascinación que genera este fabuloso universo, que defendemos y divulgamos sin prisa pero sin pausa.
Es un medio de no perder el norte del futuro del vino.

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