jueves, 12 de marzo de 2015

Vinos en Voz Baja Costumbres Moscatel de Parra 2014.




Agradezco a Carlos Mazo su presencia en las Jornadas Gastronómicas de la Escuela de Hostelería de Leioa, campus universitario vizcaino, en las que acercó a un grupo de alumnos de segundo ciclo de dirección de sala, toda la pasión que desprende un proyecto empresarial en pequeña escala, surgido del amor por el viñedo y por la tradición de un terruño y de una zona vitivinícola con solera, como es la Rioja Baja.
Carlos Mazo es uno de esos hombres de vino modestos que hacen vinos cargados de personalidad, de los que fluye la esencia varietal distintiva de un punto geográfico determinado, que no cae en extravagancias y que incluso se maneja con cierta incredulidad frente a descriptores organolépticos, en los que cree muy por debajo de la identidad del vino, Lo importante es que guste, lo demás es aditivo, parece manifestar Mazo mientras esgrime con firmeza sus Costumbres, tinto, blanco seco y blanco semidulce de moscatel.
Fuera de la cata dirigida a los alumnos en la que estos pudieron degustar el vino monovarietal de garnacha y de la armonía de idéntica referencia durante la comida posterior, un grupo reducido de afortunados pudimos descubrir su monovarietal de moscatel de parra, poco más de cien botellas en una elaboración selectiva, mimada y muy trabajada.
Explicó Carlos Mazo las dificultades que entraña la elaboración de un vino de este perfil, su complejidad hasta lograr el equilibrio deseado y poco después dió el ansiado y esperado banderazo de salida.
Vino que demuestra en copa parada una cromática fina, destacando un color amarillo pálido suave, con reflejos acerados y algún destello verdoso casi imperceptible, abunda en nariz un recuerdo que enlaza con sensaciones florales, de polen, algunos guiños de fruta cítrica en corteza, breve apunte de flor de acacia que redondea su expresión aromática.
Tras una certeza de perfume frutal y muy floral, ya en boca deja en la entrada un sabroso y delicado tono goloso, con la seña de la moscatel en un contexto semidulce, elegante y con los destellos florales que abrazan el paladar. Demuestra frescura, con la acidez bien desarrollada, no muy extensa pero integrada en un conjunto cuya virtud principal es el equilibrio.
Media alta untuosidad e idéntica seña de persistencia, con la retronasal que repite memorias de fruta blanca, piel de cítricos y un agradable bouquet que reúne pétalos de rosas blancas, jazmín, punto de melosidad y polen.
Suave, esgrime finura y un prolongado tono de dulzor, controlado y muy comedido, que se abraza a la refrescante esencia de la acidez para lograr un magnífico vino, muy en clave de sutil esencia.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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