viernes, 13 de marzo de 2015

Vino y Gastronomía : Quinta da Peza Godello 2014 y Algas Codium con Cimarrón en carpaccio.






Hay experiencias en este mundo de la gastronomía que resultan inolvidables. Destellos de luz que se esconden a veces detrás de productos inesperados y que cuando te llegan al paladar contribuyen a hacer aún más grande la pasión por este universo en donde las sensaciones personales llevan la corona de rey y reina al mismo tiempo.
Un buen amigo de Valencia, con el que he contactado a través de las redes sociales, me envío no hace muchos días, una partida de algas, de diferentes varietales.
Entre ellas una bendita selección de codium, algas codiaceae, muy populares en Asia y con cincuenta especies diferenciadas y repartidas por nuestros oceános.
Conocida también como alga percebe, sólo con catarla en crudo, uno descubre el motivo de esa apelación popular. Y es que catar en fresco una porción de estos talos postrados te familiariza sin atisbo de duda con los crustáceos cirrípedos tan habituales en nuestras hispanas costas.
Para consumirla buscando la originalidad, he optado por combinarla con un fresco cimarrón cantábrico, surgido de las artes pesqueras de marineros de Hondarribia; cortado en carpaccio y debidamente aliñado y salpimentado, mayor cantidad de pimienta que de sal, pizca de limón y cardamomo.
El codium en la parte superior, manejando con el tenedor la comunión de ambos productos procedentes del mar, y transfiriendo en boca la fusión, juntos pero no revueltos.
Un delicado aire salino con la gallardía de la carne del cimarrón, atún rojo del Cantábrico descargado en Puerto Refugio por los bravos pescadores hondarribitarras para hacernos gozar hasta la extenuación.
La rotunda expresión de este vegetal marino que he podido saborear gracias a Javi, un valenciano del Mercado de la Ruzafa, que de modo desinteresado ha colaborado con este espacio gastronómico, circunstancia que aprovecho para agradecer.
Para acompañar este sabroso emplatado, he elegido un vino blanco godello en edición de añada 2014, botella enviada de modo también desinteresado por la bodega del orensano Fontei, Quinta da Peza, hecho que del mismo modo, también agradezco.
Monovarietal sin crianza en madera que esgrime en copa parada un color amarillo pajizo y brillante, con buena intensidad aromática que describe recuerdos de manzana verde, limón, flores blancas y amarillas y un punto balsámico bastante bien definido.
Apunta señas golosas en su primer arranque en boca, con la acidez escultural y longitudinal, despliega buenos tonos refrescantes, con una sensación óptima de envolvencia y la fruta meciendo el paladar.
Franca seña de persistencia, con unos recuerdos retronasales que se definen con fruta blanca y cítrica, algunas ciruelas claudia menos no marcadas en la fase olfativa, deslizando a continuación algunos brotes florales y finalizando con resinas y ligeros anisados.
Un vino blanco que acompaña con buenas credenciales esta sugerente creación con matices de ensalada marina fría, potenciando el aliño y expresando un punto de salitre comedido que con la fruta del vino como escolta, resulta ser un plato pleno en equilibrio.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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