miércoles, 25 de marzo de 2015

Jorge Ordóñez Nº 2 Victoria 2014.



Vino catado y degustado gracias a la generosa aportación de mi buen amigo Manu, que hizo las delicias de los presentes durante una sobremesa, tras una feliz comida de trabajo.
Es este un vino que cuenta con muy buena prensa y que por añadidura ha servido en varias ocasiones como atractivo acompañante a comidas y cenas de notable relevancia pública, tales como el banquete de los Premios Nobel en la edición del año 2012 ó en la real comida de celebración del ochenta y ocho cumpleaños de la Reina Isabel II de Inglaterra.
No en vano estamos probablemente y siempre bajo mi punto de vista, delante de uno de los vinos blancos elaborados de modo monovarietal con la uva moscatel de Alejandría,  de más equilibrio y rigor de cuantos nuestro mercado nacional pone al alcance del consumidor.
Fermentación en depósitos de acero inoxidable, con la huella de Gerhard Kracher, hijo del legendario Alois; en la responsabilidad enólogica del vino.
Frutos procedentes de un viñedo en la Axarquía malagueña, que se asienta sobre suelos de composición pizarrosa y de arcillas calizas. Pendientes que se localizan a una altitud de cuatrocientos metros de altitud sobre el nivel del mar. Influencia mediterránea para un vino que en copa parada y en esta edición de cosecha 2014 pincela una cromática amarillo pajizo con algunos insinuantes reflejos dorados, buen brillo y limpieza, con la nariz dejando recuerdos de fruta cítrica y algunas señas almibaradas, por instantes señala una dirección de memorias cercanas al jugo del melocotón en almíbar, ese postre conservero tan tradicional, con sensaciones de piel de naranja, algunas prolongaciones de frutas navideñas, aún sin compotar.
Guiños florales no muy altivos, con refrescantes detalles que me traen a la mente apuntes de ciruelas claudia maduras, esa adulta sensación que estos frutos suelen dejar impregnada en nuestrso sentidos hacia finales del mes de julio y principios de agosto.
Marcada intensidad, con una buena complejidad.
La boca es refrescante, lo cual dice mucho de un vino con perfil de dulzor, mantiene un escultural equilibrio durante todo el avance, llega al paladar con la seña de acidez bien delineada, es envolvente y untuoso en su progreso.
La retronasal emite destellos descriptores de cítricos y ciruelas almibaradas, e incluso advierto un detalle no tan exhibido en su paso por nariz, expresión esta de melocotón de viña, aunque muy ligero.
Hay buen bouquet de flores blancas y amarillas, un débil deslizamiento de notas melosas, estas también más intensas que en la fase olfativa, y un punto menor, que como en el análisis de fragancia parece avanzar con lentitud desde el almíbar a la compota.
Una buena añada de esta Número 2 de Jorge Ordóñez, Victoria, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario