sábado, 21 de marzo de 2015

Javier San Pedro Ortega Anahí 2014.




Mi primer acercamiento a esta referencia data en este blog del diecisiete de febrero de 2013, fecha que al margen de la crónica misma, coincide con el cumpleaños de mi difunta madre. Hago esta puntualización porque más que coincidencia, aquella publicación se realizó con toda la idea. Y es que el Anahí de Javier San Pedro Ortega es antes que un vino, un homenaje a la madre del joven hacedor de vinos de Laguardia. Así me lo presentó durante mi primera cata de esta etiqueta, aquella en edición de añada 2012, elaborado con frutos de sauvignon blanc y malvasía.
Un torrente de cariño en un corazón inmenso, la vida, la madre, mi madre.
Por ello, estirando y haciendo uso del homenaje de Javier a su madre, quise de paso homenajear a la mía.
Ha variado desde entonces la presentación del Anahí y por ende, la del vino.
En esta edición de cosecha 2014 el vino está elaborado con una conjunción varietal de sauvignon blanc y malvasía, pero también con un aporte de tempranillo blanco.
Vinificados individuales en base a cada varietal, con fermentaciones en depósitos de acero inoxidable, midiendo siempre los niveles y condiciones de azúcar y acidez de cada tipo de uva.
San Pedro logra un vino blanco de perfil semidulce, con notas cromáticas amarillo pajizo con reflejos verdosos, en nariz afirma recuerdos de fruta tropical, melocotón y lichis, ampliando en algunos detalles que apuntan hacia cítricos ligeros y alguna seña de membrillo.
Intensidad durante la entrada en boca, con los guiños golosos y dulces procedentes de la fruta que logran un propósito, cumplir con creces con una personalidad semidulce que se afirma gracias a una textura untuosa y una frescura que procedente de la traza de acidez, colma el bueno de buenas proporciones de equilibrio. Largo en su avance, abraza el paladar, por momentos hace salivar, dejando en su fase retronasal recuerdos de ciruelas claudia maduras, melocotón de viña, piña y membrillo, mucha complejidad en los descriptores retronasales, alzando el nivel de expresión hacia detalles florales y enlazando con un ligero tono de melosidad, contenido pero influyente.
La balanza entre dulzor y acidez parece inclinarse, durante su recorrido en boca, hacia el lado del primero, si bien y a través de la fase retronasal se equilibra, dando muy buenos y amplios tonos de frescura.
Una sugerente y muy frutal añada del Anahí, que califico como muy recomendable.

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