viernes, 13 de marzo de 2015

Escuela de Hostelería de Leioa : el futuro ya está aquí.




Quienes me siguen a menudo a través de este blog saben que desde hace tres años colaboro de modo habitual con la dirección de la Escuela de Hostelería de Leioa cuando de acercar a los alumnos la cultura vitivinícola se trata.
Lo hago de modo desinteresado, igual que las bodegas y enólogos que suelo invitar al objeto de que durante un día trasladen a los jovenes estudiantes sus modos de trabajo, sus referencias y toda la pasión que fluye de su esfuerzo diario.
Chus Madrazo y Contino, Jabier Marquínez y Castillo de Sajazarra, Manuel Muga con Bodegas Muga, Carlos Mazo de Vinos en Voz Baja, Gorka Mauleón de Compañón Arrieta, Jose Estefanía de Dunviro, Carmen Enciso de Valenciso y un representante de Bodega Patrocinio de Uruñuela, han desfilado durante las tres últimas ediciones transmitiendo a los alumnos y a una amplia representación de catedráticos y gentes del sector de la alimentación y el vino, toda la grandeza de esta cultura que algunos tanto amamos y defendemos.
Exposiciones todas brillantes, que junto a la que hoy mismo realizarán los responsables de la garnacha monovarietal Amice, han supuesto durante tres ediciones consecutivas de estas jornadas un chorro de aire fresco en cuanto al de por sí sólido conocimiento gastronómico de estas nuevas generaciones de cocineros y profesionales de sala.
Acudir en mi condición de humilde colaborador externo de esta escuela de hostelería, al campus universitario, es cumplir en alguna medida con mi búsqueda de foros para compartir la cultura del vino, que poco a poco he ido amasando y que sin duda seguirá creciendo mientras Dios quiera darme fuerzas para catar, escribir y sobre todo difundir.
La Escuela de Hostelería de Leioa cuenta en la actualidad con un número de alumnos que se aproxima a los seiscientos, perfiles diferentes, siempre con el punto en común de buscar ese aprendizaje continuado que les convierta en profesionales del sector.
Bajo la dirección de Ibon Andraka, chef antes que fraile, y con profesores de la talla de Gonzalo Ibáñez, la jefe de estudios Marta Ruiz, Marta Irigoien, Regina López, Gaizka Quintanilla, Bittor San Miguel, Oier Arranz, gente comprometida con la enseñanza, con esa parte de esta cultura que construye futuro y que representa la continuidad; este centro académico dotado de propia personalidad, de magníficas instalaciones y de un evidente aire de compañerismo y camaradería, dignifica en pleno campus universitario de Bizkaia aquella frase del ensayista galo Joseph Joubert, enseñar es aprender dos veces, aguda reflexión que desde luego suscribo y defiendo al igual que todo el equipo docente de la escuela.
Y es que cuando uno acude a este centro dispuesto a compartir con bodegas, enólogos y alumnos unas representativas jornadas de buen gusto en cuanto a criterio y organización, siempre sale habiendo aprendido muchas cosas más. La escuela empapa, te llena de experiencias, sensaciones y sobre todo de detalles.
Aunque habrá muchas más entradas en este blog refieriendo mis impresiones puntuales sobre todos los días que he podido asistir, no quería dejar pasar más fechas sin plasmar aquí, en este espacio de divulgación, mi agradecimiento sincero a todo el equipo directivo y docente del centro, hombres y mujeres mencionados y no mentados, a los alumnos con los que hemos compartido comentarios, dudas y reflexiones sobre el vino, y por supuesto a todas las bodegas que han colaborado de modo desinteresado a la hora de engrandecer de alguna manera los conocimientos de estos futuros profesionales del sector.
Tres ediciones ya, y por mi parte al menos, habrá más.
Aquí teneis siempre a un amigo.

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