domingo, 29 de marzo de 2015

Champagne Bollinger Special Cuvée Brut.



Hacía ya un tiempo que no cataba este champaña de cinematográficas connotaciones, cuyo esplendor en cuanto a marketing casi siempre es directamente proporcional a un aspecto en copa parada que suele resultar ligeramente oxidativo. No es ello óbice para que sus características organolépticas resulten trabajosas, afirmadas en torno a una condición de indudable e intachable elegancia.
La complejidad también habitual en la edición special cuvée es afinada, en caso alguno endomingada, firme en cuanto a sus sensaciones de fruta, presente y enmarcada con claridad en un lienzo preciso y adornado con apreciados detalles procedentes de un proceso de envejecido que se prolonga durante un periodo mínimo de tres años antes del degüelle, y un plus de idéntico periodo de afinado en botella antes de salir al mercado.
Con una primera fermentación parcial en barricas de roble, la conjunción varietal de las castas pinot noir, mayoritaria; chardonnay y pinot meunier, uvas procedentes en su proporción principal de los viñedos propiedad del dominio vitícola Bollinger, allá en la zona en donde los Grand Crus y los Premier Crus de la Montagne de Reims y la Côte des Blancs dan prestigio a la denominación.
En copa parada exhibe una cromática dorada intensa, con buen despliegue de burbuja, reflejos oro viejo, apuntando en su aproximación nasal recuerdos de fruta cítrica, pastelería, membrillo y frutos secos. Buena traza de complejidad, elegante y equilibrado.
Uno de los presentes advierte al de varios minutos de presencia del champaña en la copa, que la burbuja sigue desplegando su actividad, con una más que notable regularidad.
Amanece en boca con un arranque suave, en donde la intensidad de los cítricos y los frutos secos se une a una sabrosa traza de acidez, frescura que aporta viveza en el avance, dejando huella de gallardía, con el empaque de la madera estilizando su carácter, cargando nuestras sensaciones de evocaciones que ya en la instancia retronasal administra de modo sucesivo recuerdos de confitura de limón y ciruelas claudia, un guiño más bien breve de membrillo, con notas florales amarillas, bollería y pastelería, la burbuja muy bien integrada en el conjunto, con memoria personal de petits gâteaux y petits pains, avellana y financiers.
Un champaña que apuntala y confirma la legendaria fama y tradición de esta maison vitivinícola, tan relacionada a causa del destino con el audaz James Bond.
Fotogramas aparte, el special cuvée de Bollinger, merece la calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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