martes, 10 de marzo de 2015

Bodegas Muga Reserva Selección Especial 2010.




Otra de las muestras catadas en el transcurso de la ponencia divulgativa que Manu Muga llevó a cabo delante de los alumnos de segundo ciclo de dirección de sala, el pasado martes, durante nuestra común visita a la Escuela de Hostelería de la Universidad del Pais Vasco de Leioa.
Se trata del reserva selección especial en edición de añada 2010, elección del propio Manu al objeto de que los alumnos pudieran constrastar dos referencias diferentes del dominio, en idéntica edición de cosecha, un crianza y un reserva.
Fusión varietal de uvas tempranillo, proporción mayoritaria; con menores aportes de garnacha, mazuelo y graciano, fermentación con levaduras indígenas en depósitos de madera de roble, sumando una maduración de veintiseis meses en barricas de la misma madera, procedentes de la tonelería de la bodega. Afinado de un año en botella, antes de salir al mercado.
En copa parada escenifica una cromática picota con reflejos grana y púrpura, deslizando en su primera proximidad olfativa evocaciones de fruta roja madura en sazón, con pestañas tostadas y especiadas finas, estas amplificadas en una buena condición de complejidad, atisbo de pimienta y clavo, sugiriendo hacia el final una ráfaga de perfume que me ha trasladado en la memoria a paseos otoñales por el bosque, con ese tono de hojas marrones poblando el suelo, con un sugerente punto boscoso.
La boca esgrime desde la entrada una buena condición en cuanto a destellos de fruta, delineando a través de una longitudinal traza de acidez una buena seña de frescura, con los taninos marcados, fundentes y esbozando un débil punto de astringencia, lo que me hace ver que el vino tiene aún un periodo prudente de afinado, aunque lo cierto es que ya refleja una sabrosa elegancia, siempre afrontada desde la complaciente fruta que le dió vida.
Amable y con la pulpa de fruta marcando su personalidad de principio a fin.
Buena persistencia, con la retronasal mandando recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, vainilla, clavo y pimienta, con una punta balsámica y una hermosa sapidez.
Un final guiño de amargor, sugerente; le concede largura y sin duda, también distinción.
Es un vino limpio, en el que los descriptores procedentes de la influencia ejercida por la madera quedan en segundo plano, acompañando y no nublando.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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