martes, 24 de marzo de 2015

Bodegas Muga Eneas 2014 - Primeur.



Acudir a Bodegas Muga, en el Barrio de la Estación de Haro, y catar en primeur la nueva añada, aún no presente en el mercado, de un vino fresco, jugoso y pleno de fruta como es el Eneas, emblemática maceración carbónica de la bodega, es todo un lujo. Y lo es para mi, por doble motivo. Por un lado por el hecho innegable de saber que uno es un privilegiado teniendo acceso a una referencia que la mayor parte de los consumidores aún no pueden encontrar en vinotecas y similares.
Por otro, por el hecho de que me considero, como ya saben quienes siguen mi blog desde hace tiempo; un fiel defensor de los vinos tintos procedentes de conversión maloláctica, como es el caso del Eneas.
En lo que se refiere a esta nueva añada 2014 en versión primeur, botella sin etiquetar y en pleno afinado antes de su pronta salida al mercado, responde en copa parada a una cromática apicotada de buena intensidad con reflejos malva y violáceos suaves, deslizando en su primera aproximación aromática sensaciones de fruta roja y negra, flores de pétalos violeta, con un fondo que ya enciende la llama de los descriptores balsámicos. Es evidente que el habitual coupage del Eneas, tempranillo y ese golpe certero de viura, levanta el armazón de este vino aportando una sensación de fruta plena en identidad y condición, personalidad de Rioja y como bien señala de vez en cuando alguno de los miembros de la familia Muga, el vino que se bebe en mi casa durante todo el año.
Y no es de extrañar, para mi esta referencia de la bodega faculta la tradición de la denominación, ofreciendo leyenda y realidad al mismo tiempo, buceando en la historia y los antecedentes de esta tierra de vino, y relanzando la idea de que el vino, elaborado como siempre se hizo, tiene el valor y la virtud de la naturalidad.
Beber y saborear una copa del Eneas lleva de modo irremediable a otra copa, porque concede al que lo degusta, una plenitud de fruta que le identifica de modo directo con el alma del vino, con la fruta madre y la seña de la uva y el racimo.
Boca golosa, sabrosa, con el reguero de pulpa presente, viveza y unos taninos armados, marcados, dulzones, refrescando el paladar y resultando envolvente.
Franca persistencia, con la retronasal enviando evocaciones de moras y cerezas, fresón de mata, violetas y un guiño cítrico suave, aportando al final una seña breve y contenida de regaliz, carácter balsámico que redondea su expresión y que prolonga sus sensaciones organolépticas.
Advierto de una añada 2014 del Eneas muy del perfil maceración carbónica, en donde la fruta llena nuestros sentidos de muy buenas maneras.
La califico en primeur como muy recomendable, y volveré a catarla cuando salga al mercado, ya que en unos pocos meses habrá ganado enteros, ya les diré...

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