domingo, 8 de marzo de 2015

Bodega y Viñedos Nekeas El Chaparral de Vega Sindoa 2012.



Mi gratitud primero a Jon Lasa por su desinteresada entrega en mano de varias muestras de las principales referencias de esta bodega navarra, y por ende a los responsables de esta, por la colaboración demostrada con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
Nekeas presume y lo hace con merecido orgullo, de tener a su disposición en un valle privilegiado de la geografía navarra, una plantación de viñedo, que con influencias cantábricas y mediterráneas, facilita el nacimiento de vinos como el presente, un tinto de la monovarietal garnacha que se elabora con frutos procedentes de viejas cepas y que la enóloga Concha Vecino mima con profesional dedicación.
Previo despalillado y maceración en frío, con fermentación alcohólica del mosto y maloláctica posterior en barricas de madera de roble. En ellas realiza el proceso de maduración durante un periodo de entre ocho y diez meses, usando para ello una proporción paritaria de roble francés y americano, con trasiegos regulares.
En copa parada me ha ofrecido una cromática picota suave con reflejos púrpura, facilitando en la primera aproximación olfativa recuerdos de fruta roja ligeramente licorosa, algo cerrado en el inicio, aunque tras agitar la copa los destellos de fresa de mata y frambuesa se apoderan de la circulación.
En segunda instancia aparecen motivos de pétalos florales, algún ahumado que se recrea en memorias de ceniza, destacando después retazos balsámicos bien marcados.
Boca suave, destreza en su avance, la acidez es media aunque las claves de golosa fruta se contonean creando ese majestuoso apunte varietal que describe una buena garnacha, en plenitud.
Es probable que pueda recibir una queja : la madera por momentos parece destacar por encima de la fruta, pero ya lo saben porque siempre lo digo, a los vinos hay que darles tiempo, recorrido y buenas dosis de aireación. De ese modo, esta garnacha de Nekeas alcanza una buena condición, sabrosa, fresca y emblemática.
Tiene una sensata progresión, con perfil delicado y franca seña de persistencia.
Taninos golosos y finos, dejando en su retronasal recuerdos de cerezas y ciruelas licorosas, de nuevo punto entre ahumado y de ascuas, amplificando en el final detalles balsámicos amplios, con un giro que defino cercano a memorias silvestres y de monte bajo.
Califico este vino en su edición de cosecha 2012 como muy recomendable.

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