sábado, 14 de marzo de 2015

Adega Familiar Eladio Piñeiro Envidia Cochina Albariño Tête de Cuvée 2013.






Que Eladio Piñeiro colabore de modo desinteresado con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola es un honor especial para quien dirige este blog, y lo es por el poco disimulable aprecio que tengo hacia su persona, amparado este por su legendaria fama tan emparentada con el muy vitícola gallego Val do Salnés.
Cuenta en sus relatos Piñeiro como siendo aún un mozalbete, descubrió gracias a los agricultores de la zona y en plenas vacaciones escolares, toda la grandeza de la varietal albariño, y por añadidura la significación peculiar que esta representaba para la cultura rural y el folklore popular de este punto geográfico de Galicia.
Piñeiro fue amamantado en aquella época por las fuentes de la albariño de Salnés y se conjuró para que su futuro tuviera un amplio recorrido en esa dirección varietal. De ahí llegó en el año 1983 la fundación de la bodega Mar de Frades, que vendería años más tarde coincidiendo con una enfermedad que aquejaba a su esposa. Solucionado el problema de modo positivo, Piñeiro regresa a escena y lo hace, armado por la misma pasión que siempre movió su existencia, enfocando su cámara de hacedor de vinos hacia el objetivo de albariños como este Envidia Cochina, un tête de cuvée que en edición de añada 2013 mantiene los cánones habituales de fruta vendimiada en parcelas asentadas en suelos de composición franco arenosa y exposición sur. Viñas que acreditan treinta años de antiguedad, con una elaboración que comienza con una maceración pelicular y seis meses de maduración sobre lías en depósitos de acero inoxidable, con battonage semanal incluído.
Vino catado en la Escuela de Hostelería de Leioa, durante una de mis visitas al centro, degustado junto a un grupo de docentes y armonizado de un modo más que conveniente con unos suculentos pinchos que fueron preparados al efecto por algunos alumnos de cocina y barra, dirigidos como siempre con brillantes por el responsable de I+D del centro académico, Gonzalo Ibáñez.
Pinchos con el bacalao por bandera, uno con base de queso y el otro con cebolla confitada y un engarce de patas de chipirón, siempre con el pan tostado en el rol de crujiente cama.
Respecto al vino de Piñeiro ofrece en copa parada un color amarillo pajizo con reflejos dorados, brillo y buena intensidad. En su aproximación olfativa ofrece sugerentes notas de fruta cítrica, ofrenda de perfume que concede momentos de manzana, ciruela claudia madura y peritas de San Juan, algunas flores blancas y amarillas en segunda instancia, golpe balsámico de menor medida y en el fondo siempre un gesto que identifico como marino, con salinidad comedida pero presente.
La boca expresa una buena representación de frescura, la acidez se abre con largura, buen recorrido en el avance, con las señas frutosas plenas de viveza.
Un vino monovarietal de albariño que en esta añada 2013 manifiesta equilibrio y cierta nota de envolvencia, con golosa y refrescante persistencia y en la retronasal los descriptores olfativos expresados con buena intensidad e incluso algunas señas de mayor complejidad. Aquí añado a los efectos expresivos de la fruta, un guiño de resinas muy sugerente y una huella que activa de nuevo esa salinidad, que parece procedente del cercano océano que con su aire mece las viñas de las que surge el fruto que le da vida.
Consistente, amplio y bendecido por las condiciones envidiables de Val do Salnés, califico este Envidia Cochina en edición de añada 2013 como muy recomendable.

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