jueves, 5 de febrero de 2015

Viñas de Piedrahita Amice Masatrigos Garnacha 2014.







A veces conocer quien se esconde detrás de una elaboración te da una perspectiva más fructífera sobre la personalidad del vino que estás catando, degustando y por ende, apreciando.
A veces, afrontar una cata acompañado de quien ha llevado a cabo la obra que se presenta, te facilita las cosas, pues los datos y las sensaciones, siempre personales; se completan con la eficiente virtud que otorga la cercanía del factotum, de aquel que desempeña todos los menesteres indicados para llevar un proyecto a buen puerto.
Con Curro, padre de la criatura, y Belén, autora de la preciosa acuarela que preside la etiqueta, me reuní hace unos días para dar rienda suelta, tras el descorche; a ese conjunto que aúna análisis, sentidos y reflexión y que todos los catadores lidiamos desde diferentes puntos de vista, aunque siempre buscando un acercamiento a la objetividad.
Monovarietal de la uva garnacha, aragonesa, procedente de la Finca Masatrigos, que presume de suelos con composición arcillosa calcárea, dotados de salinidad y bajo rendimiento.
Tras la vendimia, cinco días dedicados a la fermentación con diez jornadas de maceración y permanencia sobre lías hasta dos días antes de proceder al embotellado.
Vino que acredita permanencia en depósitos de acero inoxidable, y que da en copa parada una pincelada cromática picota con reflejos púrpura y grana. Desliza en nariz recuerdos de fruta roja madura, golosa y fresca, con algunas notas de pétalos rojos, hay espacio para ese descriptor que algunos denominan chuches, y que yo prefiero calificar como golosinas infantiles, esas galantes piruletas de cereza, esas barras de regaliz rojo, en fin ese recreo golmajero que en aroma demuestra una garnacha estilizada y bien armada.
Suave retorno de fragancia balsámica, no marcada en exceso, con notas de fondo que emiten destellos de fresas de mata, cerezas de junio, frambuesas y algunas bayas.
Boca que arranca con buen punto goloso, media sensación de acidez bien relacionada con la casta varietal que estamos catando. Siendo un vino más efectivo en antocianos que en taninos, se desliza con suavidad, amable avance en boca, acariciando el paladar y resultando graso en su justa medida.
Equilibrado, con una estructura media alta, y una frescura frutal que llega al corazón de nuestros sentidos. Se vive la fruta madre, es divertido y refrescante.
Franca virtud de persistencia y prolongación, con la retronasal que arranca con evocaciones de fresón, cereza, frambuesas y arándanos, invirtiendo un pedazo de su tiempo en algunas notas de rosas rojas y flores violeta, y amplificando las sensaciones de chuches hasta un certero recuerdo infantil que me vino a la mente, los caramelos de violeta de La Pajarita.
Sabrosa garnacha, con la jugosidad por bandera, que finaliza con un punto balsámico que alarga su capacidad descriptora.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Vino de poca producción, que además se elabora con frutas procedentes de cultivo ecológico y que no tiene sulfitos añadidos.
Amice, y como estableció el sabio y siempre genial Aristóteles : "La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas". Almas y cuerpos de Curro y Belén. Alma y cuerpo de una garnacha llena de encanto.

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