jueves, 26 de febrero de 2015

Tenuta Neri Àlma Merlot Rubicone 2012.




Mi agradecimiento a los responsables de este dominio vitivinícola italiano por su desinteresada colaboración con este blog mediante el envío de este vino tinto acogido a la indicación geográfica protegida Merlot Rubicone, que ya en su etiqueta predica con la expresión vino da uve stramature.
En edición de añada 2012, este vino se elabora con frutos vendimiados en parcelas formadas con suelos de composición arenosa, arcillosa y limosa, localizados a una altitud de doscientos cuarenta metros sobre el nivel del mar.
Acredita una maduración en barricas de madera de roble durante un periodo de tres meses, con un plus de afinado en botella de seis meses más, antes de su salida al mercado.
Álma es un vino que sorprende, uno espera lo que no es, ya que tras su cortina de vino tinto de merlot, se esconde una personalidad apropiada más para postres que para aperitivos y comidas. Es esa sobremaduración la que convierte al Álma de Tenuta Neri en un vino peculiar, poco dado a generalismos, y por ello puede que también a gustos mayoritarios.
En mi caso he percibido en copa parada un color apicotado oscuro, con algunos reflejos grana.
La primera aproximación aromática se muestra cerrada, diría que incluso tres meses de madera me parecen pocos, a juzgar por una primaria sensación en donde los aromas procedentes del roble se ciernen con pronunciada intensidad sobre la fruta.
Agitando y aireando la copa, comienzan a aparecer recuerdos de fruta negra madura, con algunos puntos terrosos y de hoja de tabaco, especiados dulces y memorias de cedro.
Boca golosa en primera instancia, con un punto de dulzor que sobrepasa a la acidez, la frescura se muestra un tanto reacia, con un paso de envolvencia, y un alcance del paladar que aparece con cierta nota de rusticidad.
Taninos golosos y con medio pulido, persistencia que tiene llegada y que deja paso a una retronasal en la que las frambuesas y las moras se sienten rodeadas de amplios repuntes especiados, tostados, de tabaco y madera.
No es un vino rutinario, tiene empaque, aunque a mi juicio demuestra, a través de la sobremaduración un punto más empalagoso que equilibrado.
No es mi estilo, y lo califico como aprobado justo, ya que a ratos el grado alcohólico se muestra un tanto percutor.



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