miércoles, 18 de febrero de 2015

Gastronomía : Sahita Chocolive / Con AOVE Arbequina, pipas y sal Maldón.




La primera vez que probé el maravilloso contraste que traigo hoy al blog fue durante una visita al Restaurante Tondeluna, templo logroñés del chef Francis Paniego. El cocinero de Ezcaray tiene en sus credenciales de carta, una estupenda conjunción de sabores, allá en su lista de referencias de postre, que enlaza el cacao, el óleo y la sal.
Sahita Chocolive presenta una tableta en donde la proporción de cacao llega al setenta por ciento, y en el que su aceite de oliva virgen extra aparece al gusto bien marcado, con el aliciente adicional de las pipas y la sal maldón, aportando el punto crujiente y salado, que ensalza el dulce sabor del chocolate.
Mirado, tocado, roto, aspirado y saboreado, este chocolive es brillante, aporta firmeza al tacto y una textura suave, que ya en boca dibuja un sabroso punto de cremosidad. En su ruptura no hay desprendimientos de esquirlas, el borde tiene un trazo limpio.
Aromas intensos, con percepción descriptora salada, frutos secos, lácticos, tabaco y el puntero golpe de la fragancia oleíca, que redondea el conjunto.
La boca alcanza el éxtasis con una triangulación dulce, salada y ácida que se deja componer al final de la cata con un guiño picante menos representado, aunque presente. Hay cremosidad, sustancia, ofrece untuosidad, abrazando el paladar con motivos aterciopelados.
Equilibrado en función de su composición e ingredientes, no hay notas desafinadas.
Ya lo saben, prueben esta componenda, este elogio al contraste culinario, en donde aceite, cacao y sal distribuyen en una exquisita amalgama de sabores conjuntados, toda una suerte de apropiados guiños gastronómicos enmarcados en el lienzo de la plenitud.
Mi gratitud a Sahita por hacerme gozar como un enano de una de sus más venturosas y apetitosas elaboraciones.

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