miércoles, 4 de febrero de 2015

Aguardientes y destilados : Goodmans Gin.








Mi gratitud para Paul y Gerda de Goede por su desinteresado envío de esta muestra de su gin, al objeto de mi cata y análisis personal.
Goodmans Gin cumple las premisas de la finura, reflejando tanto en su cata individual, drink neat; como en su versión de mixología, una elegante personalidad, imponiendo los recuerdos a enebro en primer plano y en su inicial proximidad a la vía olfativa, pero deslizando a continuación un sugerente repertorio de expresiones, que alcanzan los cítricos, piel de naranja; con nítidas notas de eneldo, lavanda, y un punto que añadiendo fragancias dulces y florales logra redondear el conjunto del perfume.
Es como si el enebro impetuoso al comienzo, abriese tras de si una colección de efectos botánicos, de memorias de plantas silvestres y flores que van ganando terreno a medida que la nariz cobra más protagonismo en la cata.
Para proceder a una buena mixología, nada como contar con la colaboración de Gaizka Quintanilla, experto en estas lides de la Escuela de Hostelería de la Universidad del Pais Vasco, con sede en la localidad vizcaina de Leioa.
Colaboró con un agua tónica de campanillas, la 1724, que ensalza la quinina, componente básico de este refresco carbónico, y que precisamente da nombre a su marca, ya que está elaborada con chinchona cultivada en una altitud que se corresponde con esos dígitos, a mil setecientos veinticuatro metros sobre el nivel del mar, en el legendario recorrido del Camino del Inca, allá en la Cordillera de los Andes.
Hielo para enfriar la copa y ese bendito twist de limón que hace al gin tonic único.
Goodmans Gin con el agua tónica andina por excelencia, frutal, floral, enebro y quinina en una mixología en donde los apuntes cítricos y botánicos asoman amplificados, reverberando la mágica personalidad de una mezcla histórica, en donde sobran macedonias de frutas, pepinos y demás estrafalarias parentelas. Total ¿para qué?, cuando la ginebra y la tónica tienen suficiente carácter propio, los añadidos supérfluos no hacen más que incordiar.
En fin, una small batch gin holandesa, inspirada según sus creadores en los Cayos de Florida, que me ha resultado, ante todo muy elegante.
La califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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