martes, 13 de enero de 2015

Vino y Gastronomía : Ossian Vides y Vinos Quintaluna 2013 con Raviolis de Txangurro sobre salsa americana / Restaurante Arroka Berri - Hondarribia (Guipúzcoa).




Un vino blanco como el Quintaluna en edición de añada 2013 merece una medalla. No, no digo que haya que colgarle una de esas fulgurantes escarapelas tan habituales en las ferias del sector, ni siquiera concederle más puntos de lo habitual. Lo que digo es que es uno de esos vinos que merecen, sin duda, la compañía de una maravillosa creación gastronómica como la que hace ya unos días pude saborear y disfrutar en el establecimiento Arroka Berri, restaurante de Hondarribia, que antecede al faro de la localidad y que regentado por Jesús Ancisar y dirigido en cocina por el chef Gorka Cepeda, presenta las credenciales de un local con servicio cercano, amable, en el que cualquier detalle con el cliente tiene un valor primordial.
Estos raviolis de txangurro sobre salsa americana presumen de textura en la vertiente que el plato ofrece en cuanto a la pasta que se encarama desde el plato a la óptica del comensal, finura en la salsa que decora plato y que acaricia el paladar, una americana equilibrada y elegante, con el relleno del txangurro con total identidad, sin mezclas ni cortinas, abundante, se siente y paladea el marisco, circunstancia esta que a veces no ofrece garantías cuando de rellenos de este tipo se trata.
Es un plato franco, exhibido y emplatado con maestría, de los que se comen al final armado con la cuchara, para gozar sin reparos del exquisito conjunto que forman sus tres principales valuartes culinarios.
El Quintaluna 2013 de Ossian aporta un guiño de fruta, ese que completa la escena con golosas sensaciones y frescura indudable, y que ejerce su efecto desengrasante con jovial efectismo.
Monovarietal de la casta verdejo, vino blanco de la Tierra de Castilla y León, elaborado con frutos procedentes, en el sesenta por ciento, de cepas viejas, dejando la proporción restante para uvas procedentes de viñedos nuevos, pertenecientes al método de cultivo ecológico.
Acredita una crianza sobre propias lías durante un periodo de cinco meses, battonage periódicos.
En copa parada exhibe una cromática amarillo pajiza, brillante y con reflejos verdosos.
La nariz advierte recuerdos de melocotón de viña, algunas señas cítricas, ampliando en una segunda aproximación algunas memorias de lichi, mandarina y ciruelas claudia. En segunda instancia resulta floral y balsámico, hay algunas notas finales de membrillo y frutos secos, estos últimos incipientes.
La boca es plena en su alcance y longitud, tiene la fruta como protagonista, acidez bien delineada aportando una buena traza de frescura, envolvencia y un guiño cremoso y untuoso en su despliegue. Alcanza el paladar y lo mece en una nube varietal de verdejo.
Muy buena persistencia, con la retronasal hablando del mismo despliegue frutal que el manifestado en nariz, los descriptores cítricos más contenidos, con pétalos de flores blancas y amarillas, con una sugerente explosión balsámica en el epílogo. Sapidez y profundidad.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Una estupenda armonía, llena de sensaciones, que se convirtió en una de esas experiencias personales inolvidables.

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