viernes, 23 de enero de 2015

Vino y Gastronomía : Bar Jamonería Norte Sur - Bilbao y Bodegas Enate.















En el número tres de la plaza de San Martín de la Ascensión, localizado en el alma del muy bilbaino enclave de Santutxu, a pocos metros del ascensor de la parada del metropolitano en el Carmelo, Charo y Mari Luz llevan el mando de este coqueto establecimiento bautizado con acierto como Norte Sur. Y digo acierto porque el nombre ya implica una tendencia al encuentro, a la amistad, a la unión cardinal de gentes y productos de diferentes orígenes, añadiendo además el hecho de que tanto Charo como Mari Luz aplican a su trabajo el buen gusto, la elección de una materia prima en donde prima la calidad del producto y un dueto de afables sonrisas que reciben al cliente cuando decide traspasar el umbral de la puerta. Mari Luz, una apasionada de la cultura vitivinícola, sabe lo que se hace cuando elige los vinos que presentará a sus visitantes, y lo cierto es que los dos vinos que pude catar y degustar, pertenecientes a la colección de referentes de Bodega Enate, no me dejaron indiferente.
Aunque Charo tuvo que ausentarse, estuvo presente su marido, Michel Bacigalupe, que representó con buen tino el rol de anfitrión, acompañando a la maestra de ceremonias para el momento, Mari Luz y al esposo de esta, el cordial Alfonso.
Buena oferta de embutidos, con un jamón de Los Pedroches, que en Córdoba, Andalucía y toda España refleja el buen hacer de una denominación de origen, que se une a una caña de lomo, un chorizo y un salchichón salmantino, en verdad primorosos, tal y como corresponde a esta otra zona de nuestra geografía. El pincho Norte y Sur que representa el icono del local, jugoso en su esencia cárnica, con la condición porcina culinaria que mantiene viva la llama del nombre de pila del establecimiento, tapa que Mari Luz nos ofreció en dimensión de bocado y que en verdad lidia de maravilla con un buen vino tinto.
Gambas del sur, crustáceos que ponen el punto marino al ambiente, y que desde luego me resultaron dignas representantes de un tapeo selectivo, que armoniza con buen estilo junto a uno de los vinos blancos que Norte Sur ofrece a sus clientes, sea txakolí, monovarietal de verdejo ó chardonnay.
La oferta de alegre picoteo que escenifican estas simpáticas socias se completa con quesos, y tiene en el punto final una amplia galería de montaditos, en donde el pan sale crujiente, recién horneado, y que en mi caso tuvo como punto culminante de la visita un sabroso guiño en donde el bonito y unas piparras colmaron las buenas vibraciones.
Muy buena relación calidad precio, y una buena oferta de vinos por copa, que a buen seguro Mari Luz y Charo irán ampliando, el establecimiento acaba de abrirse al público, con el paso del tiempo.
Sobre el Enate Chardonnay-234 en edición de añada 2014, manifiesta su condición de vino blanco de finca única, con un buen apunte de personalidad en cata, vinificado siguiendo los métodos tradicionales y acreditando una maduración de seis meses en botella antes de salir al mercado.
Copa parada que esgrime una cromática amarillo pálido con reflejos verdosos, iniciando en la aproximación nasal recuerdos de albaricoque, manzana y un punto cítrico y floral muy suave que redondea su fragancia. Tiene una seña balsámica, en la que aparecen evocaciones de resinas, y en una segunda cercanía olfativa hay tonos de fruta tropical, lichis y maracuyá.
Boca sabrosa, con la pulpa de la fruta madre marcada y consistente, desplazándose de modo longitudinal en el avance, buena traza de acidez, frescura en todo momento, envolvencia y untuosidad. Uno de esos vinos blancos que provocan la salivación, con franca seña de persistencia y una retronasal que incide en el carácter frutoso muy marcado, realzando también los recuerdos florales y junto a una condición balsámica, ya exhibida en el perfume; termina desplegando un punto de mineralidad, en donde cierta huella de salinidad se muestra en fina expresión.
Un vino que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
En cuanto al vino tinto de la misma bodega, cabernet sauvignon merlot, en edición de añada 2011, acredita una maduración de seis meses en barricas de madera de roble francés, con las dos varietales presentes, aunque a mi juicio más marcada la primera de ellas. Es un vino que progresa en copa con paciencia, de los que parecen pedir un tiempo para que seamos capaces de captarlo en toda su expresión.
Copa parada que identifica un color apicotado con reflejos violáceos, afirmando en nariz evocaciones iniciales un tanto oclusas, que van abriendo su condición a medida que agitamos la copa, buscando cierta dosis de aireación. A frutos rojos y negros maduros, se le adjunta un recuerdo de arbusto de monte bajo, con suaves guiños especiados dulces y una guía de pimienta.
Me ha atraído una punta de pétalos de rosas rojas, un nítido tono de matorral que se dilata hacia un descriptor herbáceo muy bien integrado.
La boca es sabrosa, con un arranque de golosura, despliega buena seña de acidez, arma una marcada y dulce tanicidad, y juega con nuestro paladar esbozando una correcta punta de fruta. Persistencia en clave de buena prolongación, con los recuerdos de la retronasal que hablan de ciruelas rojas, arándanos y frambuesas, de nuevo recrea memoria de vainilla y pimienta, así como un testimonio gobernado por recuerdos florales y ligeramente herbáceos, espliego y tomillo.
En su epílogo hay sapidez, prolongando su capacidad de expresión.
Un vino que en esta añada 2011 califico como muy recomendable.
En resumen, una visita que me ha causado una más que grata impresión. El que decida imitarme, puede tener por seguro que la calidad y la simpatía van de la mano en este establecimiento.
A partir de ahí sólo les queda a ustedes elegir que desean celebrar y con que quieren hacerlo.
Y no lo olviden : todos los días hay algo que merece ser celebrado.
Norte Sur, producto, encuentro y amistad.
Agradezco a Charo y Mari Luz el agradable momento que me ofrecieron y prometo volver en cuanto mis obligaciones en Bilbao me lo permitan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario