lunes, 12 de enero de 2015

Terranoble Gran Reserva Carmenere 2012.



Mi cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega chilena por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envio de varias muestras de sus referencias principales, con el añadido de que estas botellas, al igual que algunas que he recibido desde bodegas argentinas, las he recibido después de un viaje aéreo con destino al aeropuerto de mercancías de Vitoria-Gasteiz. 
Esfuerzo por parte de estos dominios vitivinícolas de mis apreciadas Chile y Argentina que por supuesto valoro y aprecio de un modo especial.
El pasado veintiseis de diciembre del 2014 comenté en este mismo blog la referencia CA1 carmenere en edición de añada 2012 de esta misma bodega, vino del Valle del Colchagua, que me encantó habida cuenta de su perfil frutoso y de aquel sugerente aire floral, balsámico y silvestre en cuanto a sus descriptores de segunda linea.
Cambiamos de decorado en esta ocasión, con un vino que presenta una base varietal mayoritaria de la misma uva, aunque con una pequeña cantidad de cabernet sauvignon, acreditando doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano. Del Valle del Colchagua pasamos al Valle del Maule, en los viñedos San Clemente, en el sur del Valle Central, con los Andes como testigo de excepción.
En copa parada exhibe una cromática apicotada intensa, con algunos reflejos violáceos, expresando en una primera aproximación aromática algunos tonos de madera dominante, con evocaciones intensas de café torrefacto y suaves tostados. Espero unos minutos, aireo la copa y regreso con mi nariz. Sigue mostrando buena intensidad cafetera, aunque comienzan a aparecer escenarios de fruta roja madura y sazonada, algunos especiados que recuerdan notas de vainilla y pimienta, abriendo a continuación algunas fragancias de flores rojas y balsámicos.
He realizado el ejercicio de catar el vino con alternancia durante tres veces, cada veinte minutos, después de mi primera aproximación olfativa. Cierto es que una buena aireación, afina los descriptores procedentes de la madera, que tras el descorche se muestran un tanto excesivos, llegando incluso a esconder los puntos de fruta.
Recomiendo pues, tomarse un tiempo para poder saborear este vino en toda su amplitud expresiva.
La boca es golosa en el arranque, tiene viveza en el avance, con notas frescas y de cierta calidez que van compartiendo escena, apunto vinosidad con un punto alcohólico bien integrado pero intenso, efectista en la llegada al paladar. Taninos marcados y golosos, con una media alta seña de persistencia. La retronasal deja más vía libre a la fruta roja madura, con apuntes especiados, ahumados, tostados, cafeteros y un epílogo con sugerencias balsámicas en plenitud. Finaliza con sapidez. Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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