miércoles, 21 de enero de 2015

Gastronomía : Sahita Guindillas en Aceite de Oliva Vírgen Extra.






Cuando los productos y las materias primas de calidad se unen para construir uno de esos fascinantes momentos que sobresalen desde la placidez, algunas veces aburrida, de la rutina diaria, el apasionado impulso de quienes dedicamos una parte de nuestras vidas a disfrutar con moderación, comiendo y bebiendo, tiene su cumplido homenaje.
Algo así me sucedió hace pocos días, cuando los elaboradores Sahita y Conservas Vegetales Picuezo se me cruzaron en el camino, gracias a sendas aportaciones desinteresadas a este espacio de divulgación de la cultura gastronómica.
Por un lado, los productores y comercializadores de aceite de oliva vírgen extra, que gracias a sus olivares localizados en el término municipal extremeño de Los Santos de Maimona y su finca La Sahita, logran presentar al consumidor referencias plenas de calidad, en donde el AOVE es protagonista, a veces principal, desde luego nunca intrascendente.
Estas guindillas riojanas escoltadas y bañadas por un excelente aceite de oliva vírgen extra, proveniente de una mimada elaboración, en la que además de los profesionales de la empresa, toma parte activa en calidad de asesoría externa, el equipo de expertos agrícolas de Todolivo, los cuales colaboran de un modo regular con la Universidad de Córdoba.
Magnífica matería prima que engarza con la tradición de la gastronomía riojana, navarra y por supuesto española, con un punto de picante que ayuda a centellear la personalidad de cualquiera de los alimentos a los que sirva de escolta. Tiene la guindilla de Sahita una condición de picor variable, detalle este que me encanta, aunque siempre contenida, para nada exagerada. Su punto punzante no es de los que quema la boca ó hacer llorar, y es que ¿que quieren que les diga?, me encanta el picante pero nunca cuando termina por desvanecer la esencia real del sabor que el producto principal del plato referente, intenta trasladarnos. Esto es : que el picante ofrezca al comensal su testimonio, sin nublar, como el caso presente, la expresividad real de las legumbres.
Unas fabes aún en muestra, que Conservas Vegetales Picuezo presenta en el mercado, con una seña de calidad, habitual en este elaborador alimentario localizado en el municipio riojano de Autol. Legumbre con el punto perfecto de cocido, sin que la cutícula se note, con un paso por boca suave, gustoso y agradable, desplegando esa esencia cremosa y con un punto de harinosidad, que hacen de esta alubia una especie de canto gregoriano al buen gusto.
Enlaza con un sofrito de verduras, zanahoria y ajo, un guiño de chorizo de Rioja y una porción de suculenta morcilla adquirida en uno de los más venturosos elaboradores chacineros de la localidad jarrera de Haro.
Todo ello despliega y combina, sabor y suavidad, y edifica unos gratos instantes de placer culinario, que en mi caso, tan defensor como soy de esta tierra riojana, se acercan a la gloria.
Creánme si les digo que además, tanto en un caso como en el otro, la calidad escribe la carta de presentación. Sahita y Conservas Vegetales Picuezo, una efectiva a la par que garante armonía alimentaria.

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