viernes, 2 de enero de 2015

Gastronomía : Galletas Quely Crem.




Mi más cordial agradecimiento a los responsables de esta empresa mallorquina, elaboradora de galletas y varias referencias de pan y snacks, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica.
Es un placer traer al blog a un elaborador que carga a sus espaldas una prolongada historia, que conecta con la necesidad demandada por las compañías de navegación de abastecerse de galletas a fin de alimentar a la tripulación durante aquellas largas travesías marinas del siglo XVIII. Una tradición que al parecer instauraron los británicos y que en la localidad de Inca tuvo su ejemplo con el documentado horno Can Guixé, que desde el siglo XIX viene ejerciendo su actividad con lustre y buen gusto.
Como refleja la página web de Quely, en el año 1934 Jaime Doménech Borrás compró un solar frente a la estación ferroviaria de Inca y sólo un año más tarde inició la construcción de una fábrica, si bien tuvo que detenerla por el estallido de la Guerra Civil española. Una vez finalizado el conflicto, en 1940, con la llegada definitiva de la maquinaria, comenzó la actividad de esta fábrica. Al fallecer Jaime Doménech en 1947, fueron sus dos hijos, Jaime y Gabriel; quienes continuaron con la actividad. En la década de los años sesenta se registra la marca actual, Quely; y en los setenta se crea la empresa en su versión de sociedad anónima. Tras un incendio acaecido en 1993, que destruyó la totalidad de la empresa, sólo tres meses después gracias a la colaboración de empleados y a la propia determinación de la familia, el negocio es reconstruído, y la actividad vuelta a su ser.
El producto que ocupa el protagonismo en esta entrada es una galleta elaborada con harina de trigo, azúcar, aceites vegetales de palma y girasol, leche entera, coco, sal marina, ácido cítrico y lecitina de soja, como emulgente.
Es rica en hidratos de carbono y defiende una textura integra, crujiente, con un sabor que reúne el dulzor equilibrado de un postre, con las puntas de coco que le dan la nota de gracia y ese sabor tradicional de la harina de trigo. Un conjunto pleno que acompañado por una buena mantequilla y una pincelada de miel ó mermelada, sirve como centro saludable para un conveniente desayuno ó una infantil, ó no tanto; merienda.
Unas galletas que conjugan tradición en pasado, presente y futuro.
Las recomiendo por ser parte de nuestra cultura gastronómica y por tener un porte culinario lleno en encanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario