domingo, 11 de enero de 2015

Gastronomía : Embutidos Artesanos Can Ruart Butifarra de Perol.




Mi cordial agradecimiento a los responsables de este elaborador gastronómico artesano catalán por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura culinaria, mediante el envío de varias muestras de algunas de sus referencias disponibles en el mercado.
La butifarra de perol es un producto que conozco personalmente habida cuenta de mi ascendencia catalana, ya que desde temprana edad y gracias a mis abuelos paternos pude degustar este producto, y que como, por lo tanto; es lógico valoro de un modo especial, haciendo uso una vez más de esa colección de recursos que todos llevamos dentro, un poco prendidos del corazón, en nuestra memoria gustativa, olfativa y visual.
Conocida en algunas zonas y pueblos de la geografía catalana como butifarra de parracs, término este que en castellano se puede traducir como "andrajos", se trata en suma de un embutido cocido elaborado con carne de cerdo y que como su nombre indica se edifica en un recipiente de metal de forma semiesférica con dos asas a los lados.
Es legendario de la provincia de Girona, y la carne de cabeza porcina suele ser mayoritaria en su composición, añadiendo sal y pimienta.
La butifarra de perol de Can Ruart tiene en su haber el galardón de haber sido elegida por un jurado como la mejor de las comarcas de Girona, premio avalado por la Cámara de Comercio gerundense y el Gremio de carniceros y charcuteros de la provincia.
Estupenda degustada en fresco, puede acomodarse también a un proceso de secado que intensifica su sabor y prepararse con brasas, acompañada por unas patatas fritas y unos pimientos verdes, ó por una bendita galería de verduras.
Sabrosa, con ese punto de carnosidad que le acerca al paladar, equilibrada en condimentación, con un gozoso avance en boca, y un consistente a la par que sugerente tono que, para no iniciados, puede convertirla en una prima catalana de ese fiambre llamado cabeza de jabalí, cachucha en tierras gallegas, aunque en este embutido no se presenta contenido gelatinoso y en cambio la grasa parece haber puesto pies en polvorosa, dejando un alimento firme, sustancioso y con un memorable registro de sabor y textura.
Acompañado con pan, de cualquier tipo, supone un excelente aperitivo, una sabrosa merienda e incluso un más que recomendable referente para cualquier cena, máxime cuando quieras escoltarla con unas rodajas de sabroso pa amb tomàquet.
En fin, no termino sin repetir mi agradecimiento a Oscar Sidrach, gerente de Can Ruart por haber confiado sus elaboraciones en mi persona.
Un tesoro de nuestra gastronomía que recomiendo sin dudar.
Como refiere la canción popular catalana : "Mestressa, si tenim ous, guardan-los per als de casa, que nosaltres bé prendem botifarra i cansalada".
Yo desde luego me sumo a ese deseo.

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