sábado, 24 de enero de 2015

Gastronomía : Bovetti Artisan Chocolatier - Chocolat Lait Petales de Rose.





Mi cordial agradecimiento a Valter Bovetti por su desinteresada colaboración con mi espacio divulgador de la cultura gastronómica, y en esta ocasión chocolatera, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Es un honor poder dedicar un espacio de este blog al mundo del cacao, ya que lo considero siempre uno de esos productos, alimentos; que en sus múltiples variaciones y presentaciones tienen el donaire necesario para armonizar de maravilla con el vino, con el aceite, con la cerveza y con otros tantos tesoros que el universo gastronómico nos provee.
En sí mismo el cacao tiene un empaque de personalidad descomunal, desde su origen hasta, como en este caso, su representación al consumidor final.
El italiano piamontés Valter Bovetti lo sabe y por ende lo domina, desde que en el año 1985 decidió abandonar su pais, buscando en Francia el futuro para su trabajo profesional como maestro chocolatero. Desde la localidad de Corrèze hasta la actual de Terrasson, en el Périgord, Bovetti da mil formas y creaciones a los chocolates que gobierna y que defiende en el mercado, estudiando y viajando de un modo regular, con misiones personales de investigación que le han llevado durante estos últimos años a Venezuela y Santo Tomé, y logrando alcanzar gran número de mercados, destacando los Estados Unidos de América, China, Canadá, Rusia y la mayor parte de los miembros de la Comunidad Económica Europea.
Las creaciones chocolateras Bovetti se amplian de modo constante, gracias al trabajo regular que su patrón principal realiza en investigaciones y estudios relacionados con esta cultura, y en el caso de la que hoy me ocupa representa un chocolate con leche con una proporción mínima de treinta y ocho por ciento de cacao, masa y mantequilla de cacao, leche en polvo y vainilla; un seis por ciento de pétalos de rosa, logrando una referencia con buenos y positivos valores nutricionales, saludable y lleno de buen y estilizado sabor.
Bovetti, además de este apunte rosáceo, apuesta por dar a las flores un protagonismo bien determinado, con otras variadas referencias que incluyen jazmín, lavanda y violeta, entre otras.
Partida la tableta en fragmentos, para lograr una mayor expresión, comienzo con una fase visual en donde el trozo se muestra brillante, firmeza en el tacto manual, habiendo demostrado en su partición un chasquido limpio, de cierta dificultad, que sin duda demuestra que el proceso de templado se llevó a cabo con buenas dosis de profesionalidad.
Los fragmentos obtenidos no presentan esquirlas, exhibiendo en su aroma algunos recuerdos avainillados y lácticos, con señas florales, sin duda reflejo de los pétalos de rosa; y un guiño final en donde surgen algunas identidades que recuerdan a frutos secos, aunque este descriptor en menor intensidad que el resto de los ya mencionados.
Tras acometer con los dientes una primera entrada en boca, dejo que se vaya derritiendo, con una proporción bien delineada entre dulce y salado, marcando notas de frutosidad y ciertos lácticos. Expreso condición frutosa que a ratos se funde más bien con ese punto de flores que llega condicionado por la presencia de los pétalos, suave y profundo en cuanto a textura y persistencia, incidiendo ya hacia el epílogo en algunas evocaciones de caramelo, punto tímido de melosidad; que se une al resto de motivos ya expresados durante la fase aromática.
Amplio, equilibrado y con un perfil de sutileza que deslumbra.
Uno de esos referentes chocolateros artesanos que demuestran su calidad desde el primer minuto de cata y degustación.
Me ha encantado. Para disfrutar durante un buen rato.
Descúbranlo si aún no tienen la suerte de conocerlo. Digno de alta recomendación, apto para un numeroso grupo de paladares, de esos que disfrutan con un homenaje chocolatero a cualquier hora del día. Guiño el ojo a mis lectores, a ese grupo también pertenezco yo.

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