martes, 27 de enero de 2015

Bodegas Muga Blanco Fermentado en Barrica 2014.



Vino catado en plena Plaza de la Paz de Haro, a poca distancia de la bodega que le dió luz.
El blanco fermentado en barrica de Muga en edición de añada 2014, formado por una conjunción varietal de viura y malvasía y acreditando una crianza sobre lías por un periodo de tres meses en barricas de madera nueva de roble francés, maneja un guión en el que sobresale la fruta por encima del concepto de madera, siempre bautizado por la bandera de la frescura, en lo que respecta a esta añada con la traza de acidez más contenida, sin estridencias, con avance longitudinal por boca y un buen punto de envolvencia, equilibrado punto de la cremosidad que atestigua su estancia en barricas, y con una buena seña cítrica, que se despliega con una buena intención en la fase aromática y también en el recorrido por boca.
A título personal, considero que es la mejor añada de cuantas he catado de esta misma referencia con anterioridad, la que goza de mayor equilibrio, dando un paso adelante en cuanto al perfil de blancos con fermentación en barrica. Esa nota de cremosidad, mousse limonero al uso, impregna nariz y paladar con muy fina percusión, y tal vez en la añada precedente, no estaba tan mimada.
Cromática amarillo pálido con suaves reflejos dorados, percibiendo en la primera aproximación nasal algunos detalles que evocan cremosidad y pastelería, desplegando a continuación un sugerente punto de fruta cítrica que parece combinarse con alguna seña de fruta tropical, y avanzando con una nota de dulzor, que me hace pensar en membrillo, aunque este aún inocente y tímido.
La boca resulta golosa desde el amanecer, con la traza de acidez escultural y muy bien delineada, en el avance la frescura magnifica a las señas golmajeras procedentes de la fruta, buena untuosidad y envolvencia, que seguro irá creciendo con más tiempo de botella.
Persistencia amable, desfilando en la vía retronasal los recuerdos de crema de limón, piña, alguna flor blanca en menor medida, con un orgulloso guiño de membrillo y un banderazo final que reclama mi atención y que imprime un punto de personalidad procedente de la madera.
Un fermentado en barrica que atestigua ser lo que es, y que encima abraza la filosofía del frescor frutal.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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